Transmitir seguridad y confianza a nuestros hijos es necesario para que desarrollen su potencial

Liderarmos a nuestros hijos para crear un ambiente seguro de confianza y de respeto, que sea nutritivo para todos los miembro de la familia. Si así lo hacemos, aprenderán a agradecer, a reconocer la belleza y a confiar en la vida.

Transmitir seguridad y confianza a nuestros hijos, hará que tengan muchos recursos a la hora de cincelar su personalidad. Que en la familia haya armonía y un ambiente de seguridad y autenticidad, les facilitará construir una sólida personalidad con una autoestima sana. Y así, cualidades como la responsabilidad, la autenticidad y el compromiso que le llevarán a poder liderar sus vidas.

Para ello es necesario que por lo menos uno de los dos educadores les trasmita esa energía de seguridad y confianza.

No tenemos porque fingir que somos más felices de lo que somos. Todas las emociones son útiles (la tristeza, el miedo y la rabia). Aceptarlas y escucharlas nos hacen más listos, y nos acercan a nuestros objetivos. Es más, mostrar cómo gestionamos nuestras emociones, es necesario para que nuestros hijos aprendan a ser ágiles emocionalmente. Siempre es mejor la realidad explicada de una forma sencilla, que ocultar posibles problemas, ya que podrían pensar cosas peores a las que ocurren de verdad. Y en consecuencia, sentir ansiedad o tristeza.

Sin embargo, los padres debemos evitar hacer comentarios del tipo: la vida es muy dura o enfocarnos en lo negativo. El comentario “la vida es muy dura” puede hacer que tengan una visión muy pesimista de la vida. Y que por lo tanto, no se sientan motivados a la hora de estudiar y/o en general

Exactamente, eso es lo que sucedió en una sesión de Coaching familiar en la que la joven estaba muy desmotivada con los estudios. Trabajando la relación madre/hija, de repente la hija dijo: “¿para qué voy a estudiar, si haga lo que haga voy a conseguir un trabajo de mierda porque la vida es muy dura”. Esta última expresión, la madre la decía a menudo, sin ser consciente del impacto que provocaba.

Enfocarnos en que reconocer y celebrar los pequeños logros de nuestros hijos, va a hacer que proliferen el optimismo, la colaboración y la seguridad en la familia.

Poner el énfasis en las emociones positivas como la alegría, el agradecimiento y el afecto, hará que aprendan a crear valor, reconocer la belleza y confíen en la vida. De esta forma, se sentirán motivados y desarrollarán el increíble potencial que tienen.