Monográfico la vuelta al cole en La Vanguardia

“El coaching ayuda a potenciar el talento ilimitado propio de los jóvenes”

¿Desde cuándo se dedica al coaching para niños y adolescentes?

Soy licenciada en filosofía y letras, música y hace seis años que me saqué el primer certificado en coaching. Cuando me inicié en este mundo comenzaron a llegarme familias, niños y jóvenes con ciertos problemas, así que decidí especializarme en este área. El coaching está muy implantado en el mundo corporativo, pero en el familiar no es tan habitual.

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Academia online Padres 2º pilar

Segundo pilar: Dar reconocimiento

La academia para padres de hij@s de adolescentes es un espacio on line para dar soporte y herramientas a los padres para educar a sus hij@s adolescentes. El material de la academia está basado en habilidades de liderazgo, en herramientas de coaching y en la experiencia como coach especializada en familias y adolescentes. Y por supuesto en mi experiencia como madre de dos hij@s. Los cuatro pilares sobre los que construir las relaciones para que tu hijo adolescente sea feliz y cumpla con las responsabilidades de su edad.

Dar reconocimiento es una herramienta de Coaching muy útil y eficaz para motivar a las personas y subirles la autoestima. Es una forma de ver a las personas y celebrar un comportamiento o acción para provocar su repetición incluso con más intensidad y creatividad. 

En los adolescentes es muy importante. Lo necesitan para saber quienes son y por donde tienen que ir. Es una forma fácil y amable de marcarles el camino. Con cada reconocimiento que damos estamos poniéndoles una señal luminosa que dice: “¡Por ahí, sigue así! A veces nos olvidamos de que están desarrollándose como individuos y no saben quienes son. 

Dar reconocimiento es la forma que ellos saben por donde tienen que ir y de sentir que valen la pena. Por eso hay que reconocer cualquier cosa que aprendan o hagan bien. Dar reconocimiento es como un espejo donde ellos pueden mirarse y afianzar las experiencias y conocimientos adquiridos, al sentir y oír la aprobación o celebración por parte de los padres. Este espejo es donde ellos se van a mirar para saber si van por buen camino. Cuando los padres les damos reconocimiento, estamos enseñándoles cuales son sus fortalezas, sus talentos y habilidades.  

Cómo dar reconocimiento:

  • El reconocimiento al Ser: tiene que ser sincero y se da desde el corazón, mirando a los ojos y dirigido hacia el interior de la persona. Mirando al Ser, para invocar el potencial de tu hij@. Lo más importante a la hora de educar a un adolescente es enseñarle a quererse, aceptarse y a ser feliz. Para ello es necesario tener en cuenta que son seres espirituales y que su potencial es ilimitado. De esta forma los padres  podemos acompañar a los hij@s a un lugar nuevo, para que vayan más allá de si mismos, de sus pensamientos y emociones. 

             Ejemplo: Tienes una gran habilidad de hacer amigos! Tienes un tesoro, es un talento natural que tienes y que te dará muchas satisfacciones en tu vida. 

  • El reconocimiento al hacer: se da para reconocer y celebrar una acción. Se hace mirando a los ojos y describiendo con detalle el comportamiento, la acción.  No vale sólo decir muy bien. Hay describir con detalle que lo que han hecho bien. 

             Ejemplo: ¡Te felicito! Has organizado muy bien tu agenda y te has preparado bien los exámenes. 

Es muy importante que cuando tu hij@ te entregue las notas, le felicites por su esfuerzo, le animes a mejorar, aunque la nota sea un suficiente, e incluso menor. Es un gran error no felicitar ni celebrar lo que ha conseguido hasta ahora. Hay padres que necesitan que su hij@ saque un notable e incluso un sobresaliente para reconocer el esfuerzo. Hay que felicitar por el aprobado o por el esfuerzo, y animarle a estudiar mas.

Educar enfocándose en lo positivo es la mejor forma de hacerlo, eso no quita, que como padres tengamos que poner límites, ya que si no, no cumpliríamos nuestro rol de padres. De esto hablaré en la tercer pilar.

Práctica 2

Dar reconocimiento 

Busca un lugar tranquilo y siéntate enfrente de tu hij@. Miraros a los ojos e intentar sentir el Ser interior.  Déjate llevar por tu corazón y tu intuición y dile a tu hijo lo que ves o sientes.

Luego anímalo a que él/ella haga lo mismo contigo.

La vuelta al cole

 

Hoy han empezado las clases en la mayoría de los colegios y es una ocasión inmejorable para empezar a hacer las cosas bien en lugar de más tarde tener que corregir lo que va mal. 

El coaching es una forma natural, eficaz, sostenible y duradera de solucionar los problemas que surgen durante la niñez, la adolescencia y la juventud.  Además damos soporte a los padres con sesiones de coaching para padres, y con asesoramiento para ayudarles a educar a sus hijos, para que puedan desarrollar todo su potencial según sus diferentes tipos de inteligencias, fortalezas y talentos.

Si tu hijo adolescente tiene problemas de aprendizaje, problemas para relacionarse con los demás, está diagnosticado TDAH o sospechas que lo tiene, tiene comportamientos violentos, rebeldía, desmotivación, dispersión o no se responsabiliza de sus cosas, nosotros te ayudamos a conseguir que tu hijo sea feliz, viva una vida plena, y a que vuelva a reinar la armonía en la familia.

Contrates a un coach para darle una buena inyección de motivación a tu hijo/a para que empiece el nuevo curso pletórico y se pueda enfrentar a todos su retos personales y escolares. 

Un proceso de coaching para adolescentes está compuesto de 10 sesiones de una hora cada una. Las sesiones se pueden hacer 1 vez por semana o cada 15 días.

 

Rendimiento en los estudios

¿Cómo conseguir que nuestros hijos tenga buen rendimiento en sus estudios?

Los adolescentes/jóvenes estudian cuando se sienten motivados. Para que se sientan motivados tienen que saber cuáles son los objetivos para este curso escolar o universitario recién empezado. ¿Qué tipo de resultados buscan? ¿Aprobar o sobresalir? ¿Que les aportará el sacar ese resultado que buscan? ¿Que valor honran si lo consiguen? y ¿Cómo se sentirán si lo consiguen? Es importante hablarlo y que ellos decidan que quieren hacer. Se trata de hacerles partícipes y de que no estudien porque si, sino porque ellos lo han elegido. Es una decisión para tomar una determinada dirección y conseguir, quienes quieren ser. Cuando saben lo que quieren suelen ir a por ello  y estudian.

Cuando saben para que van a estudiar hay que preguntarles ¿Cuanto y cómo se van a comprometer para obtener el resultado deseado? Si quieren tener un resultado por ejemplo de notable, cuantas horas necesitará estudiar al día para sacar ese resultado y si lo va a hacer. Sobre todo que sepan que es su responsabilidad y que es su vida que dependerá de sus decisiones y actos.

Cuando les veamos estudiar hay que animarles, reconocerles las horas, la concentración, las notas, lo organizados que son…cualquier cosa que hagan bien, hay que celebrarlo, es la forma de que ellos sepan por donde tienen que ir y de apoyarlos. En segundo de bachillerato mi hijo estudiaba mucho, a veces lo veía exhausto ya que tenía un examen tras otro junto con el trabajos de investigación, pruebas de acceso a la universidad… Cuando me lo encontraba por el pasillo le abrazaba, le animaba y le reconocía su esfuerzo, todo ello fomentaba su autoestima.

La disciplina y la organización son dos pilares para poder conseguir objetivos y luchar contra las adversidades que puedan surgir en la vida y llevar una vida plena conforme a nuestro valores. Estar sentado en el sofá comiendo chocolate o con cualquier otra actividad pasiva, no es buena, a nuestra alma no le gusta eso, nuestra alma necesita crecer y evolucionar para sentirse plena y feliz, con lo cuál hay que saber postergar el placer y perseverar  para conseguir metas más ambiciosas.

 

Cuidado con etiquetar a las personas

etiquetas

A veces los seres humanos nos dejamos llevar por nuestras emociones y juzgamos y etiquetamos sin reflexionar. Muchas veces, no somos conscientes del alcance del daño que podemos hacer.  Para más inri los juicios y las etiquetas se suelen poner en la infancia que es cuando el ser humano es más influenciable por el tipo de ondas electromagnéticas cerebrales que predominan en esa etapa en el cerebro. Dada estas circunstancias los mensajes que recibimos de nuestros padres se graban en el subconsciente con letras mayúsculas, y pueden permanecer ahí mucho tiempo, incluso para toda la vida, depende del crecimiento personal de la persona.

Aunque es más eficaz y gratificante educar focalizándose en lo positivo que en lo negativo, muchas veces hemos de poner límites y la forma de hacerlo  es sin emitir juicios,  sin etiquetar. Lo importante es describir la conducta lo más objetivamente que se pueda, reflejar el comportamiento y sobre todo no utilizar el verbo “ser”, ya que este lleva implícito algo que está innato en la persona.

Los padres que digan a su progenitor “no haces nada bien”, están cometiendo un error. Esta frase puede grabarse y almacenarse en el subconsciente del niño como una inamovible.

Es muy común etiquetar a los hijos. Uno es el guapo, el otro el inteligente, el otro el rebelde. O en el peor de los casos uno tiene todas las virtudes mientras que el otro todos los defectos. Todo esto hace que se instale un sentimiento negativo en las personas. Es difícil librarse de un juicio de este tipo aunque sea subjetivo. Una persona puede llevar una vida plena y tener una gran formación, pero puede seguirse sintiendo “la tonta “ en relación a su hermana “la inteligente”. Los padres debemos ser conscientes de que cada hijo es diferente al otro. De que hay muchos tipos  de inteligencia, no sólo la cognitiva.

No tiene ningún sentido etiquetar, se ha comprobado que el cerebro es neuroplástico. Los circuitos neuronales cambian y se crean nuevos continuamente según nuestros pensamientos y actos.  Podemos ser lo que lo que queramos ser. Al igual que entrenamos para aprender a tocar un instrumento musical o para ejercer un deporte podemos entrenar nuestra mente. Primero elegir bien nuestros pensamientos,  luego practicar hasta que se hagan un hábito, cuando se hacen hábito empiezan a formar parte de nuestro ser. Pensar, hacer  y ser son las acciones que nos pueden llevar a la plenitud. A ser quien lo que queremos ser.

 

Además de causar baja autoestima, las etiquetas provocan que las personas sean fáciles de manipular ya que para que se las acepte pueden estar dispuestas a aguantar circunstancias que vayan contra de su identidad y aumentar y reforzar más aún ese papel de culpabilidad.

Cuantas personas que no se han sentido acepadas por su familia, han hecho cualquier cosas para pertenecer al clan,  lo han dado todo y por no conseguir esa aceptación aún se sienten culpables. Las etiquetas que nos han adjudicado de niños nos impiden aceptarnos y nos bajan la autoestima.

 

Cuando un cliente entra en mi consulta para empezar a hacer un proceso de coaching lo primero que les digo es que se dejen todas las etiquetas y roles fuera de mi despacho. Y aunque siempre escucho lo que les han diagnosticado anteriormente, lo ignoro a la hora de trabajar. Como dice uno de los principios del Co-Active Coaching  y yo he tenido la suerte de comprobado por mi misma, “todas las personas son completas  creativas y llenas de recursos”. Empiezo a crear valor desde el primer momento y a confiar en ellos.  Me recreo en las fortalezas y en las virtudes y sobre todo llego al alma de las personas que es sabia, inteligente y creativa. Como he dicho anteriormente Cada nuevo pensamiento crea nuevas interconexiones nerviosas. Es posible cambiar y la realidad la creamos día a día con nuestros pensamientos y acciones. La capacidad del ser humano de resiliencia es inmensurable y el poder mental que tenemos todavía está por demostrar entonces para que etiquetar.

 

Seamos pues muy cuidadosos a la hora de juzgar ya que lo que nos molesta en los demás es muchas veces lo que de nosotros hay en ellos. Además cuando dejamos de juzgar, criticar y culpabilizar, nos sentimos libres, ligeros y preparados para recrearnos en los sentimientos positivos como la generosidad, el amor, la pasión, la creatividad… Hemos de animar a los niños a que sean ellos mismos y ser conscientes de que cada uno tiene sus virtudes y su forma de ser.  Hay que respetar la esencia, educarles en las emociones positivas y en la disciplina, fuerza de voluntad y creatividad,  para que el día del mañana sean responsables, se sientan libre y creen su vida según sus fortalezas y valores.