La vuelta al cole

 

Hoy han empezado las clases en la mayoría de los colegios y es una ocasión inmejorable para empezar a hacer las cosas bien en lugar de más tarde tener que corregir lo que va mal. 

El coaching es una forma natural, eficaz, sostenible y duradera de solucionar los problemas que surgen durante la niñez, la adolescencia y la juventud.  Además damos soporte a los padres con sesiones de coaching para padres, y con asesoramiento para ayudarles a educar a sus hijos, para que puedan desarrollar todo su potencial según sus diferentes tipos de inteligencias, fortalezas y talentos.

Si tu hijo adolescente tiene problemas de aprendizaje, problemas para relacionarse con los demás, está diagnosticado TDAH o sospechas que lo tiene, tiene comportamientos violentos, rebeldía, desmotivación, dispersión o no se responsabiliza de sus cosas, nosotros te ayudamos a conseguir que tu hijo sea feliz, viva una vida plena, y a que vuelva a reinar la armonía en la familia.

Contrates a un coach para darle una buena inyección de motivación a tu hijo/a para que empiece el nuevo curso pletórico y se pueda enfrentar a todos su retos personales y escolares. 

Un proceso de coaching para adolescentes está compuesto de 10 sesiones de una hora cada una. Las sesiones se pueden hacer 1 vez por semana o cada 15 días.

 

¿La autoridad ganada o impuesta?

Educar con autoridad a la antigua o impuesta ha quedado obsoleta. 

Vivimos en una época de gran desarrollo tecnológico. A través de la red podemos estar conectados y comunicarnos con personas de todas las partes del mundo de forma inmediata. Esto está produciendo inevitablemente cambios en la cultura, en la economía y en la educación. Las barreras de espacio y tiempo se han roto.

Lo importante ahora es no ser un jefe autoritario, sino ser un líder, saber motivar e inspirar a sus empleados.  Conseguir seguidores que se identifiquen con lo que él está aportando al mundo.

La autoridad “a la antigua”o impuesta ha quedado obsoleta. En realidad nunca ha funcionado ya que el ser humano necesita relacionarse desde el respeto y la confianza. Y, este modelo de autoridad, contradice todas las bases de una buena comunicación y del marketing actual.En el entorno familiar la forma de educar “a la antigua”, “el haz esto porque yo lo digo que soy tu padre/madre”, deja paso a otra forma de autoridad construida a través de una buena comunicación. La autoridad “a la antigua” viene de fuera, de unas normas impuestas o de un sentido del deber. No viene del interior de la persona. Con esa forma de educar estamos imponiendo nuestra voluntad sin ningún tipo de comunicación, ni empatía y corremos el riesgo de que nuestro hijo se rebele o se vuelva sumiso.Además le estamos tratando como un niño pequeño sin darle la posibilidad de comprender y expresar sus sentimientos. Y dando por supuesto que no es maduro para pensar por si mismo ni para asumir la responsabilidad propia de cada edad.

Afortunadamente esto está cambiando. Hoy en día lo que funciona es la comunicación. Construir las relaciones día a día a base de confianza, respeto y cariño. El padre líder que no impone, sino que motiva a través de una comunicación rica en matices. Es más importante liderar a nuestros hijos inspirándoles y motivándoles con una buena comunicación que corrigiendo, castigando o imponiendo.

Ni que decir tiene que los padres somos un referente para nuestros hijos, que aprenden todo de los adultos que les rodean. Se enseña más dando ejemplo que con palabras. Como líder de familia o padre/madre tenemos el compromiso de dar ejemplo a nuestro hijo en valores tan importantes como el respeto, la honestidad, la responsabilidad y la humildad. Nadie es más que nadie.

Además los padres tenemos que intentar no repetir patrones de conducta que han utilizado con nosotros si no son útiles para el desarrollo de nuestro hijo. Observar que aquello que exigimos a nuestro hijo, lo que le intentamos inculcar, va a desarrollar su creatividad, su inteligencia y su aprendizaje sobre la vida. No les podemos pasar la basura emocional a nuestros hijos.

Hemos de mirar el alma e invocar la grandeza, la belleza, lo que pueden llegar a ser.

Dicho esto, un adolescente que se sienta escuchado, comprendido, reconocido, respetado y querido desde su nacimiento, confiará en sus progenitores y no dudará en aceptar las responsabilidades propias de su edad ya que sentirá que es por su bien.

 

Reflexión sabia de una estudiante…

Reflexión sabia de una estudiante sobre porque es aburrido ir a la escuela

“Cuando tenía diez años aproximadamente, vi un documental en la televisión sobre unos niños en África que sólo podían ir a la escuela, como mucho, una vez al mes . El resto de días trabajaban en minas o campos de cultivo. Para ir a la escuela tenían que caminar durante kilómetros y kilómetros. Pero ellos eran capaces de hacer cualquier cosa sólo para poder aprender a leer y escribir.Mi reacción al ver el documental fue pensar: Cómo puede ser que tengan ganas de ir al colegio cada día si es tan aburrido…! Después de reflexionar, creo que la pregunta debería ser: Cómo puede ser que no tengamos ganas de ir a la escuela nosotros? Bien, mi reflexión es que el sistema educativo de nuestro país y de muchos otros consiste simplemente en preparar a los alumnos para poder pasar unas pruebas (en nuestro caso las pruebas de selectividad) y sacar la máxima nota posible. El problema está en que todo lo que hemos aprendido, o más bien dicho memorizado lo olvidamos al poco tiempo y no nos sirve de mucho. Un día, en latín, hicimos una clase absolutamente diferente de las que estamos acostumbrados. La profesora tenía que marcharse a una reunión y nos dejó trabajo para hacer. Lo que decidimos hacer para tener el trabajo acabado cuando ella volviera fue salir por turnos a la pizarra, apuntar la frase que se tenía que traducir y entre los compañeros intentar hacer juntos la traducción. Como es normal, surgieron dudas, por ejemplo al determinar la función sintáctica de una palabra, y todos dábamos nuestra opinión y revisábamos las respuestas.Cuando llegó la profesora no sólo habíamos acabado el trabajo y todos lo teníamos correcto sino que prácticamente nadie tenía dudas respecto a la lección y los errores que antes cometíamos nos habían quedado claros para el examen. La siguiente hora, en cambio, tuvimos una clase de filosofía que consistía básicamente en escuchar a un alumno leer un parágrafo del libro y escuchar la explicación de la profesora mientras tomábamos apuntes. Esto me hace pensar: qué habría pasado si desde que somos pequeños pudiésemos tener una educación autodidacta, en la que nosotros mismos tuviésemos que buscar la manera de solucionar las dudas que van surgiendo, que no tuviéramos que escuchar una explicación de una hora entera, que pudiésemos satisfacer nuestra curiosidad a mismo tiempo que aprendemos? En ese caso , desde pequeños entenderíamos que la educación es un derecho y un privilegio, no una obligación. Creo que representaría un cambio importante en la sociedad. Las lecciones serían las mismas, cambiaría el método de trabajo. He comprobado personalmente que la misma lección impartida por dos profesores diferentes me resultó muy distinta. En una clase dada de manera tradicional no entendí casi nada, me frustré y acabé distraída y sin hacer caso a la explicación. En la otra, más autodidacta y dinámica entendí el sistema relativamente rápido y la clase me resultó interesante y nada pesada. Por ello creo que, con una metodología diferente, la gran mayoría de los alumnos se interesarían más por los estudios y el índice de fracaso escolar disminuiría significativamente. Y continuo mi reflexión y para ir más lejos pienso que cómo es posible que los niños sepan calcular la velocidad a la que va un sistema de poleas y en cambio no sepan qué nutrientes tiene el queso, o las consecuencias de una mala alimentación.  Al fin y al cabo, en la escuela pasamos un tercio del día y desafortunadamente hay familias que no se preocupan en enseñar las cosas básicas a los hijos.Por eso creo que la escuela tendría que tener una clase dedicada a los hábitos saludables y a tomar conciencia de cómo puede afectar el estilo de vida poco equilibrado. Finalmente me gustaría apuntar que no es algo difícil de cambiar, más que nada porque ya hay profesores que hacen las clases de esta manera, solo se tendría que enseñar nuevos métodos a los profesores y ellos aplicarlos. El problema es que estos métodos ya existen desde hace tiempo y si la educación aún no los ha cambiado es porque la mentalidad de la gente ante los cambios casi siempre es negativa , ya que supone un esfuerzo que no es para beneficio propio y, por mala suerte para las futuras generaciones, la gente se siente demasiado cómoda haciendo lo que hace como para esforzarse por cambiar”. Marta Sala Calvo estudiante de 17 años http://caminocalvo.blogspot.com.es/2014/02/reflexion-sabia-de-una-estudiante.html

¡Mamá! ¡Hoy salgo! ¿Valeeee????

Cuando escuchamos a nuestro hijo adolescente decir esta frase: ¡Mamá! ¡Hoy salgo!¿Vale???. Sabemos que no va a ir al cine, ni tampoco a ver a un amigo. Sabemos que va a salir de noche a discotecas y sentimos preocupación, porque tememos los riesgos a los que se pueden tener que enfrentar.

¿Qué es lo que podemos hacer? Por supuesto cada familia tendrá sus diferentes criterios sobre dejar salir a sus hijos. Todo hay que pactarlo, rigurosamente de acuerdo con las ideas y los valores de la familia.  La solución no es prohibir al adolescente salir de noche , ya que cuando lo haga, será como haber destapado  una olla a presión. La solución pasa por prevenir y dedicar tiempo a construir las relaciones para crear una confianza mutua. Read more

Rendimiento en los estudios

¿Cómo conseguir que nuestros hijos tenga buen rendimiento en sus estudios?

Los adolescentes/jóvenes estudian cuando se sienten motivados. Para que se sientan motivados tienen que saber cuáles son los objetivos para este curso escolar o universitario recién empezado. ¿Qué tipo de resultados buscan? ¿Aprobar o sobresalir? ¿Que les aportará el sacar ese resultado que buscan? ¿Que valor honran si lo consiguen? y ¿Cómo se sentirán si lo consiguen? Es importante hablarlo y que ellos decidan que quieren hacer. Se trata de hacerles partícipes y de que no estudien porque si, sino porque ellos lo han elegido. Es una decisión para tomar una determinada dirección y conseguir, quienes quieren ser. Cuando saben lo que quieren suelen ir a por ello  y estudian.

Cuando saben para que van a estudiar hay que preguntarles ¿Cuanto y cómo se van a comprometer para obtener el resultado deseado? Si quieren tener un resultado por ejemplo de notable, cuantas horas necesitará estudiar al día para sacar ese resultado y si lo va a hacer. Sobre todo que sepan que es su responsabilidad y que es su vida que dependerá de sus decisiones y actos.

Cuando les veamos estudiar hay que animarles, reconocerles las horas, la concentración, las notas, lo organizados que son…cualquier cosa que hagan bien, hay que celebrarlo, es la forma de que ellos sepan por donde tienen que ir y de apoyarlos. En segundo de bachillerato mi hijo estudiaba mucho, a veces lo veía exhausto ya que tenía un examen tras otro junto con el trabajos de investigación, pruebas de acceso a la universidad… Cuando me lo encontraba por el pasillo le abrazaba, le animaba y le reconocía su esfuerzo, todo ello fomentaba su autoestima.

La disciplina y la organización son dos pilares para poder conseguir objetivos y luchar contra las adversidades que puedan surgir en la vida y llevar una vida plena conforme a nuestro valores. Estar sentado en el sofá comiendo chocolate o con cualquier otra actividad pasiva, no es buena, a nuestra alma no le gusta eso, nuestra alma necesita crecer y evolucionar para sentirse plena y feliz, con lo cuál hay que saber postergar el placer y perseverar  para conseguir metas más ambiciosas.

 

¿Son problemáticos los adolescentes?

adolescentes

La edad de la adolescencia no tiene por qué ser problemática forzosamente como muchas personas creen. Esto es lo que llamamos en coaching una creencia limitante.

Para que la adolescencia sea una época feliz, de descubrimiento de uno mismo, de libertad, de emociones, y poderla vivir en plenitud y con curiosidad, a pesar de los cambios físicos y hormonales, lo que deberíamos es ayudar a que las cosas vayan bien y no vivir esperando a ver si las cosas se tuercen para luego corregir lo que está mal.

 

Para empezar  es fundamental que el niño tenga una relación de ternura y amor, por lo menos,  con uno de sus padres o con su educador. Los niños pequeños necesitan pasar tiempo con su cuidador, es ahí donde se crea el vínculo. Cuando les hablamos, sonreímos, acariciamos, jugamos con ellos, cantamos, contamos cuentos… el niño coge confianza, y más tarde en la adolescencia confiará en la persona que les dio amor.

Ese apego hará que de mayor sienta que él merece la pena y que pueda confiar en la vida. Un niño que no se ha sentido querido, que no haya conseguido  crear complicidad con su educador de pequeño puede ser un adolescente problemático ya que se sentirá solo, perdido y frustrado. Si desde pequeños los niños se sienten queridos y respetados, confiarán en su cuidador y éste podrá mantener la autoridad en la adolescencia. Autoridad adquirida desde el respeto, el amor y desde el no juzgar. Sin ésta autoridad basada en la complicidad y el respeto, el cuidador y el niño se pueden sentir perdidos. El cuidador porque se puede encontrar en situaciones difíciles y el adolescente porque se sentirá solo,  como si no  tuviera padres.  Incluso puede llegar a mandar sobre ellos, cosa que empeoraría las cosas ya que toda la responsabilidad de su vida recaería sobre él y es demasiado pequeño para ello. Sería como estar huérfano. Por eso es tan importante la autoridad desde el respeto y el cariño. La mayoría de las veces que los niños se portan mal es para llamar la atención. Si no lo consiguen por las buenas lo consiguen por las malas pero necesitan sentirse integrados, tenidos en cuenta.

 

Otra cosa muy importante que deberíamos hacer es dejar de definir a los niños según sus notas o  sus logros extra-escolares y aceptarlos como son y decirles: te quiero porque eres tu, te acepto como eres.

 

El niño es creativo por naturaleza y a medida que se va haciendo mayor va pasando cursos en los que se le transmite mucha información que sólo le sirve para pasar exámenes. El sistema educativo actual está totalmente obsoleto ya que se creó en el siglo de las luces y da mucha importancia a la inteligencia cognitiva y a la memoria y muy poca a la creatividad y a los otros tipos de inteligencia. Dedican mucho tiempo a aprobar exámenes en lugar de aprender desde dentro interiorizando y madurando. Si no los aprueba, el niño entiende que ha fracasado, por lo que a medida que va creciendo se arriesga menos, y se va mermando su creatividad. El sistema educativo actual tampoco contempla la educación emocional. Un educación sana pasa por un buena educación emocional. Los niños deberían aprender a reconocer sus emociones y a ser empático.

 

También deberíamos respetar la esencia de los niños y no adelantar etapas. No van a ser más listos por ello. El verdadero aprendizaje se hace desde dentro.

Vivimos una época en que los niños, desde muy pequeños, están sobre-estimulados con todo tipo de cultura audiovisual sin respetar los ritmos de las edades. Los experimentos indican que por estimular más a un niño no es más inteligente ni más creativo ni más feliz. El niño tiene que crecer según su esencia, según sus talentos naturales y su creatividad. Es como una planta, hay que ponerle un buen jardín con tierra muy fértil, regarla, abonarla y dejar que crezca según su naturaleza y no decirle como tiene que crecer. Educar no es hacer a los niños en serie, es dejar que se desarrollen según su esencia. Hay que poner más atención en el interior. Observar que necesitan, y no hacerlos prisioneros de nuestros egos de padres.

 

La adolescencia es una época muy importante en la cuál están reafirmándose como individuos.  Pueden sentir miedo, inseguridad o sentir que la vida es maravillosa o todo a la vez. Están abriéndose a la vida y cuentan con un montón de recursos y posibilidades y de su elección dependerá su futuro.

El auto-conocimiento es la clave para la educación en la excelencia. Saber quienes son, cuáles son sus valores, sus fortalezas, sus habilidades, saber lo que les bloquea, cuál es su misión en la vida Un coach puede ser muy importante en esta etapa de despertar a la vida para conocerse bien y saber lo que quieren, y cuando saben lo que quieren suelen ir a por ello.

 

 

Lo mejor que les podemos transmitir a nuestros hijos es que sientan la alegría de la vida. La alegría del ser. Para sentir emociones positivas también hemos de ser empáticos y tener compasión por las personas, ser más auténticos y expresar nuestras necesidades en lugar de juzgar. Los científicos como Bruce Lipton nos dicen que la química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Estar más pendientes de los demás y sobre todo mirar al corazón de las personas. Los niños tienen derecho a ser felices. Enseñémosles a vivir una vida plena. A que expresen cual es la emoción que están sintiendo. A no dirigirles, ni inducirles sino acompañarles o facilitarles el aprendizaje. Enseñemos a los niños desde pequeños a sentir emociones positivas y reconocer la belleza.