Estudiar por conseguir tus sueños te hará sentirte motivado

Es la tercera sesión de un proceso de coaching de un chico de 20 años que va a la Universidad. Quiere trabajar ser más responsable y organizado para sacarse el curso. Al terminar la sesión de coaching decide dejar esa carrera porque se da cuenta que no está alineada con sus valores y con su pasión.

Apliqué la técnica de sacarle el saboteador para saber de qué miedos se alimenta y poder profundizar sobre lo que realmente está pasando. A medida que iba transcurriendo la sesión, se dio cuenta que se estaba saboteando su propia pasión. Su saboteador le protegía de sentir pasión por lo que de verdad le gusta: Las células. Su pasión son las células. Su saboteador le intenta convencer de que siga con la carrera actual aunque no le emocione en absoluto con el fin de poderse colocar fácilmente en el mundo laboral. Sin embargo, este joven pensaba que dedicarse a lo que le gusta de verdad era sólo un sueño, una fantasía. Que era mejor estudiar algo en lo que se pudiera colocar fácil y rápido.

En la siguiente sesión de coaching, vino con mucha energía. Le pregunté que tal estaba y me contestó que muy bien. Que había decidido cambiar de carrera y apostar por estudiar lo que le apasiona y que de repente se encontraba muy ligero, como si se hubiera quitado una gran mochila de la espalda. Además se mostró muy ilusionado y contento, y dijo que se sentía muy bien, que se iba a enamorar de la ciencia que es lo que de verdad le gusta. Que iba a cumplir su sueño.

No es la primer vez que una joven cambia de carrera a la primera, segunda o tercera sesión como ha ocurrido en este caso. La elección de la carrera universitaria no se ha de hacer por miedo a no encontrar trabajo, o colocarse fácilmente, o por ganarse la vida.  Ha de ser una decisión consciente y responsable basada en los talentos y valores del joven. Me sorprende que en los colegios se sigan haciendo sólo unos fríos tests para orientarlos profesionalmente. ¿Y la pasión dónde queda?. Una simples preguntas como éstas: ¿Qué es lo que te es muy fácil de hacer?. ¿Qué estás haciendo cuando te sientes muy motivado?, ¿Que ocupación te haría saltar de la cama muy contento para ir a trabajar?, ¿En que puesto de trabajo te ves dentro de cinco años? etc..La función del coach es conectar al joven con sus talentos y valores para que cree una autoestima en base a ello y pueda elegir un camino que le apasiones y desarrollarse como persona. Todos los colegios deberían de contar con la colaboración de un coach para ello.

A veces sólo hay que mirar al joven. Siempre recordaré que una joven con muchos problemas de estudios venía a las sesiones muy bien arreglada: Pelo perfecto, maquillaje e uñas impecables. Recuerdo que me decía que se pasaba cuatro horas arreglándose y que le encantaba. En el proceso de coaching en Coaching Bouton habló que dedicarse a ello no se le ocurrió antes porque pensaba que no era una opción válida y que sus padres no lo iban a permitir. Al final decidió estudiar peluquería y maquillaje. Los profesores enseguida empezaron a alabar sus resultados que no solían bajar del nueve. Era realmente buena y le apasionaba. Si somos buenos en algo y nos apasiona, emplearemos muchas horas y es más fácil que tengamos éxito que en algo que no nos emocione. Como dice ken Robinson, la gente produce lo mejor, cuando hace cosas que ama, cuando está en “su elemento”.

Poner límites a tu hijo es un acto de amor

El auge de internet y las redes sociales han provocado muchos cambios sociales, eso hace que muchos padres se sientan perdidos a la hora de educar a sus hijos, y que algunos opten por sobre protegerlos, no siendo muy conscientes de las consecuencias que ello genera. Mi experiencia como coach de jóvenes y familias me dice que sobre proteger es nefasto, ya que impide que desarrollen el ilimitado potencial que tienen. Valores tan importantes para tener una calidad de vida como la responsabilidad y el compromiso, no se desarrollan, ya que los padres los  protegen del esfuerzo y del fracaso. Estos jóvenes están acostumbrados a que sus padres les resuelvan los problemas e incluso pueden llegar a defenderles y tapar las irresponsabilidades de sus hijos. Suele suceder también que estos jóvenes se desentiendan de las tareas que les corresponden, como por ejemplo: ponerse el despertador, ir al colegio solos, estudiar, responsabilizarse de su agenda y un largo etc.

Esta sobre protección que algunos padres hacen con la mejor intención, hace difícil que los hijos se responsabilicen de sus actos. Y a la larga, el joven podría meterse en problemas serios.

Los niños, desde muy pequeños intentan salirse con la suya. Es algo natural para crear su personalidad. Imaginemos que un niño de ocho años monta una pataleta porque no le compramos un coche que vio en un escaparate. No cedemos ante la rabieta, y nos dice: “Si no me lo compras es que no me quieres”. Si nos dejamos llevar por “el me da pena” o el “no me va a querer” y compramos el juguete, nos estamos dejando manipular. Si no paramos esa conducta, aprenderá que manipulando puede conseguir lo que quiera. Y lo que es peor, utilizarán esta táctica para conseguir sus fines en la vida. Y puede que de joven nos amenace que se va de casa, o romper una puerta o cualquier otra amenaza por no darle dinero o atender otras demandas.

Esas dinámicas de manipulación o juegos de poder, provocan mucho sufrimiento en las familias, por eso hay que pararlas. Para que nuestros hijos sean personas de bien y responsables, tienen que aprender que ciertos comportamientos no los vamos a tolerar. Vamos a poner límites claros y firmes,  vamos a poner una barrera  para que ese camino no lo elijan y aprendan a relacionarse de forma asertiva, madura y  responsabilizarse de sus actos.

El problema de la sobre protección viene por no poner límites. Por eso, poner límites coherentes es un acto de amor. Les estamos ayudando a encontrar una forma útil, responsable y madura de relacionarse con el mundo. Les estamos cerrando una puerta para que siga por su camino y no se pierda en lo que podría ser un laberinto. Además, si no ponemos límites, les dejamos a ellos toda la responsabilidad de sus vidas y es como si no tuvieran padres. Aunque algunos hijos deseen salirse con la suya y lo consigan, les provoca ansiedad ya que no tienen la edad para ello.

En las sesiones de coaching a jóvenes me he encontrado con jóvenes que me han dicho que han echado de menos que les pusieran límites en su casa. Siempre me acordaré de un joven de 14 años muy talentoso que me dijo: “Me he hecho con el poder de la casa”. También de una joven con muchos problemas de dependencia emocional a la que su padre le hacía siempre todos los deberes de la escuela.

Los hijo sobre protegidos no están acostumbrados a esforzarse y algunos nos se atreven casi a hablar, otros tiene que ir siempre con los padres a todos sitios, otros salen poco de casa, otros se pasan el día jugando a videos de ordenador. No hay nadie que les diga. ¡¡¡STOP!!!. Suelen ser muy dependientes de los padres en todo. Viven en una especia de burbuja que al final puede ser como una cárcel que no les deja desarrollar el increíble potencial que tienen.

Poner límites no es estar todo el día detrás de nuestro hijo diciéndole lo que tiene que hacer. Ni obsesionarse con que haga la cama cada día. Ni enfadarse con él. Poner límites coherentes a tu hijo es una acto de amor. Es protegerle de los peligros y alejarle de las conductas manipuladoras. Y eso en un futuro va a hacer que sea una persona responsable, comprometida y positiva. Poner límites es utilizar el poder que tenemos como padres para marcar un límite, para poner una barrera invisible a un lugar donde no se debe ir, ya que podría ser perjudicial para nuestro hijo u otros. Poner límites no tiene nada que ver con culpar o criticar. Ponemos límites para que el adolescente aprenda a respetar a las personas, a distinguir lo que está bien de lo que está mal, para prevenir de los posibles riesgos, de las adicciones y de los comportamientos delictivos. Los límites les enseñarán a tener buenos hábitos educativos y a adquirir unos valores que serán para toda la vida, con los que podrán construir relaciones basadas en la confianza y en el respeto.

Para poner límites utilizamos la energía de la rabia colada por un filtro aséptico, para no atacar al ser y que no haya crítica negativa. Lo haremos con mucha firmeza y seguridad. Imaginemos que tu hijo coge un mechero y va a encender una cortina. ¿Qué tienes que hacer?. Un no rotundo y sin muchas más explicaciones. Esa es la energía de poner límites. Simple y firme para parar un camino que le puede hacer daño a él y a otras personas.

Poner límites no es difícil si hay sólidos vínculos afectivos formados. Si el vínculo afectivo se ha deteriorado, lo primero que tenemos que hacer es recuperarlo. Si los hijos confían en sus padres aunque se quejen, habrán negociaciones y acabarán admitiendo los límites.

Monográfico la vuelta al cole en La Vanguardia

“El coaching ayuda a potenciar el talento ilimitado propio de los jóvenes”

¿Desde cuándo se dedica al coaching para niños y adolescentes?

Soy licenciada en filosofía y letras, música y hace seis años que me saqué el primer certificado en coaching. Cuando me inicié en este mundo comenzaron a llegarme familias, niños y jóvenes con ciertos problemas, así que decidí especializarme en este área. El coaching está muy implantado en el mundo corporativo, pero en el familiar no es tan habitual.

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https://www.lavanguardia.com/monograficos/vuelta-al-cole/el-coaching-ayuda-potenciar-el-talento-ilimitado-propio-de-los-jovenes

¿Eres inteligente?

La pregunta no es si somos inteligentes. sino de qué manera lo somos

Estoy en una clase de tonificación en el gimnasio. El profesor va marcando unos movimientos específicos y un ritmo. Normalmente somos bastantes personas en la clase. Esta vez sólo somos cuatro. No puedo evitar mirar a la chica que está delante de mi ya que no sigue el ritmo, ni los movimientos. Se mueve con retraso y no logra hacerlo con un mínimo de coordinación. A simple vista la situación parece cómica pero si me fijo veo la tenacidad que muestra al seguir hasta el final sin ningún titubeo a pesar de las limitaciones que parece tener.

Está claro que esta chica tiene muchos talentos y fortalezas, entre ellas, la disciplina y la tenacidad. Sin embargo, no tiene muy desarrollada la inteligencia kinestésica o deportiva que incluye habilidades físicas como la coordinación, el equilibrio y la velocidad entre otras.

¿Qué pasaría si creáramos todo el sistema educativo alrededor de este tipo de inteligencia, la deportiva o kinestésica?, entonces a los jóvenes que no fueran deportistas los tacharíamos de patosos ya que no llegan al nivel. Les tendríamos que poner todo tipo de refuerzos para conseguir la flexibilidad o destreza ideal.
Eso es exactamente lo que está pasando ahora en las aulas; se valoran mucho las capacidades cognitivas en detrimento de otros tipos de inteligencias. El precio es que muchos jóvenes con otros tipos de inteligencias más desarrolladas que la cognitiva se sienten desmotivados, desvalorados y tristes.

Gracias al psicólogo Howard Gardner sabemos que las inteligencias múltiples son: espacial, lingüística, lógico-matemática, corporal o kinestésica, intrapersonal, interpersonal, musical y naturalista, y yo añadiría la inteligencia espiritual y la ejecutiva. Y gracias al educador y escritor Ken Robinson sabemos que cada uno de nosotros tenemos habilidades especiales que nos hacen ser muy buenos en algo que nos llevará a tener una ocupación deseada. Además investigadores como Daniel Goleman consideran que la inteligencia cognitiva contribuye únicamente en un 20% del éxito y el otro 80% con aspectos relacionados con la inteligencia emocional.

Vivimos en una época de gran desarrollo tecnológico, todo está cambiando muy deprisa y el sistema educativo sigue igual que cuando se inventó en el siglo XIX para producir. Ahora no es válido. Hay un gran desconcierto en general en el sistema educativo, no sólo es lo que se enseña, sino en cómo enseñarlo. Está claro que hace falta un cambio si lo que queremos es educar para ser feliz, educar para que los chicos sean buenas personas, equilibradas y sanas. No basta con llenarles la cabeza de contenidos que además están colgados en una nube a un clic del ordenador.

Si lo que queremos es educar para ser feliz:
¿Porqué se da tanta importancia a las matemáticas y a la lingüística y se solapa la inteligencia social y emocional?.
¿Porqué es más importante saber resolver problemas de álgebra que leer música o conocerse a uno mismo?
¿Porqué los jóvenes permanecen 8 horas sentados detrás de un pupitre, si está demostrado que el aprendizaje es más eficaz si se hace experimentado?
¿Porqué aprenderse de memoria según que conceptos que están a un clic del ordenador?
¿Porqué aún hay profesores que recurren a las típicas técnicas de motivar desde el miedo de antaño?: Vas a suspender, te van a castigar etc…si para motivar a los jóvenes hace falta reconocerlos, inspirarlos y hacerles sentir pasión por lo que hacen?

Y sobre todo, ¿Porqué en general enseñan lo de siempre y de la misma manera?.
¿Qué tipo de educación necesitan los jóvenes para sentirse inspirados, confiados, reconocidos y con ganas de aprender?
¿Cómo sería una educación desde el amor y no desde el miedo? Desde luego la solución no es poner más exámenes.

Malos estudiantes que han sido grandes genios

¿Sabes enfadarte?

La rabia es la emoción que nos otorga la energía para defendernos ante los peligros y poner límites

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. Aristóteles

Enfadarse, como dijo Aristóteles, no es fácil, hay que hacerlo de forma saludable y sin agraviar pero hay que hacerlo, sino, pueden haber consecuencias negativas como cortar la comunicación y/o sentir emociones tóxicas como la angustia.

La rabia es una de las emociones auténticas del ser humano y, nos guste o no, recorre nuestro cuerpo cuando tenemos una experiencia desagradable o cuando un valor ha sido transgredido y debemos hacer algo al respecto. No podemos evitar sentirla y debemos atenderla, ya que nos plantea acciones o problemas que debemos resolver. Todas las emociones nos hacen más listos y conscientes incluso la rabia. Son como alarmas que nos avisan de situaciones que tenemos que atender y gestionar. Si no lo hacemos, se pueden convertir en emociones tóxicas. 

Como la rabia no posee buena fama, muchas veces no la escuchamos ni la atendemos, e incluso la encubrimos con otras emociones sustitutivas como: falsa alegría, ansiedad, falsa tristeza, o culpa. La rabia, sin embargo, es tan necesaria y auténtica como las demás emociones y sirve para: otorgarnos la energía y el poder necesario para decir “no”,  impedir que alguien se aproveche de nosotros, y ser auténticos y coherentes con nuestros valores y propósito de vida. En definitiva, nos ayuda ser asertivos y mantener una autoestima sana. 

Identificación y gestión de la rabia

Para ello lo primero y más importante es identificar lo que sentimos. Lo segundo reflexionar sobre el límite o valor transgredido y filtrar la emoción por nuestra mente para decidir como vamos a atenderla.

Una vez hemos decidido que hacer con esa emoción, el paso siguiente es pasar la acción. Gestionar el conflicto hablando de una forma asertiva con la persona que nos infringió el dolor, sin agraviar, sin agresividad y sin negatividad. Después hacer peticiones concretas desde la necesidad no satisfecha o valor transgredido. 

¿Saber enfadarte con tu hijo?

La rabia es la emoción que nos otorga el poder y la energía para poner límites a nuestros hijos

Poner límites es utilizar el rango que tenemos como padres aprovechando la energía de la rabia para marcar un límite. Es poner una barrera invisible a un lugar donde no se debe ir, ya que podría ser perjudicial para nuestro hijo. Poner límites no tiene nada que ver con culpar o criticar, ni tampoco con demostrar quién manda, sino con prevenir de los posibles riesgos y comportamientos tóxicos o destructivos.
Para poner límites a tu hijo es necesario gestionar la rabia, coger la energía útil y desechar la inútil. Limpiar la rabia de cualquier ápice de resentimiento o culpa. Incluso es saludable dar un beso o decirle a tu hijo que le quieres al poco rato del enfado. El fin es educar, ayudarles a desarrollar su potencial cortando un camino que puede ser perjudicial para él, no culpabilizar.

Cinco consejos para poner límites a tu hijo desde el amor

  1. No dejes que tu hijo tome el mando de la casa: necesita límites lógicos y claros, si no es así, se sentirá perdido y/o angustiado, ya que aunque se salga con la suya, es muy joven para tomar decisiones trascendentales. Es más, se puede sentir huérfano, ya que los padres no está ejerciendo como tales.
  2. Enfádate sólo cuando realmente sea necesariono podemos abusar del rango que tenemos como padres: si lo utilizamos constantemente y por cuestiones que no son realmente necesarias con excesivas críticas o consejos, el adolescente se aislará, ya que pensará que haga lo que haga nunca hace nada bien.
  3. Déjale espacio para que experimente el mismos su aprendizaje y desarrolle su propia personalidad: si nos adelantamos innecesariamente al aprendizaje que tiene que experimentar en relación a su edad, le estamos sobreprotegiendo e invadiendo su espacio. Y por lo tanto impidiendo que desarrolle su potencial. Además conlleva estrés y desgaste emocional.
  4. No prolongues el enfado en el tiempo: es un gran error permanecer días o semanas enfadado, no se trata de hacer un pulso emocional o de abusar de nuestro rango como padres.
  5. Cuando hagas una crítica, no te dirijas a él, sino a su comportamiento. La crítica tiene que ser constructiva y sin negatividad. 

TLP bajo la perspectiva del coaching

El amor mal encauzado nos puede ahogar

Las personas que sufren TLP o Trastorno Límite de la personalidad, pueden llegar a sentir mucho amor, estar mal encauzado y ahogarse en él.

El amor es el más bello y puro sentimiento y está en todos nosotros. Como dijo Gandhi, el amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano. Aunque si el amor no está bien encauzado, si no logramos proyectarlo nos puede ahogar. Eso es lo que les suele suceder a algunas personas que sufren TLP o Trastorno Límite de la Personalidad. Quien sufre este trastorno, entre otras cosas, tiene problemas para controlar las emociones, comportamientos impulsivos e imprudentes, relaciones inestables y dependientes y además pueden tener conductas agresivas o auto-lesivas.

Quiero dejar bien claro que si una persona requiere mis servicios para hacer un proceso de coaching y tiene un diagnóstico de TPL, la acojo encantada con la condición de que tiene que continúe con el tratamiento con su médico habitual.

Desde la perspectiva del coaching, puedo permitirme olvidarme del diagnóstico y explorar su alma. Centrarme en sacar a la luz los valores, las cualidades y las fortalezas de esa persona, esos tesoros que por que por alguna razón permanecen ocultos.

Cada caso es único, aunque según mi experiencia (el universo ha querido que llegaran a mi algunas personas con este trastorno), estas personas suelen tener una excesiva sensibilidad que hace que todo lo amplifiquen y exageren, y, que por algo insignificante, se sientan muy frustrados y tengan reacciones exageradas. Esta excesiva sensibilidad les lleva a tomarse las cosas personalmente. Esto hace que por nada se derrumben y que les cambie el estado de ánimo continuamente.

Sobre todo en el tema de las relaciones, tienden a necesitar mucha atención y tienen un sentimiento continuo de vacío y de abandono que les lleva tener relaciones de pareja tóxicas, a hacer lo que sea para mantener la pareja u obtener amistades. Todo esto hace que mendiguen un poco de cariño a cualquier precio y como consecuencia de esto tienen la autoestima muy baja. Y eso puede provocar trastornos de alimentación, conductas agresivas, auto-lesivas o con consumo de drogas.

Por otra parte también he comprobado que suelen tener madres que han sentido la vulnerabilidad de sus hijos/as y que les dejan poco espacio para desarrollarse bien, sea por sobreprotección o por ser demasiado críticas. Con lo cual estas personas suelen tender a adoptar un rol inmaduro. Con las madres sobreprotectoras está claro el porque asumen un rol inmaduro. Con las demasiado críticas, al enfocarse habitualmente en lo negativo y no reconocer las cosas que hacen bien, se cierran en si mismos/as y deciden tener comportamientos inmaduros.

Lo primero que hago son unas cuantas sesiones de coaching para que la persona sea consciente de que es lo que está realmente ocurriendo en su vida. ¿Cómo se siente en este momento de su vida? ¿qué es lo que desencadenó esta situación?, ¿cuál es el precio que paga por esas conductas? ¿quién está dejando de ser? ¿Cómo sería su mejor versión? y ¿como impacta en los demás?. Después de tomar conciencia de cómo es su vida, le pregunto si quiere cambiar y a que se compromete para conseguirlo.

Lo más importante es llegar a su alma, a su ser interior explorarlo y conectar con esa parte de la persona que todavía está intacta y que sabe quien puede llegar a ser. Suelo encontrarme con un ser muy dulce, lleno de amor hacia las personas, que necesita dar y recibir amor a raudales y que a veces no encuentran el como. Que se ahogan en su propio amor si no consiguen proyectarlo en otras personas, que agonizan por falta de amor. El amor que pueden sentir es muy grande, está mal encauzado y se ahogan en él.

BP es una chica muy bonita de 19 años que llegó a mi después de haber superado la adicción a la marihuana y problemas con la comida. También sufría una dependencia emocional hacia un chico con el que tenía una relación muy tóxica en la cual ella se había rebajado totalmente buscando desesperadamente cariño, y aguantando faltas de respeto continuas.

Su comportamiento era muy infantil, estaba muy triste, muy pasiva y permanecía casi todo el tiempo en la cama. Frecuentemente sacaba su rabia pegando portazos o rompiendo cosas.

Cuando llegó a mi, parecía estar petrificada, después de unas cuantas sesiones me dijo en esa época que se sentía como una estatua. Le costaba hablar, su mirada estaba fija y casi no se movía, sólo para quitarse las pieles de las uñas. Eso si, aun así, venía arregladísima, cosa que me llamó mucho la atención, muy bien maquillada, con el pelo muy bien planchado, y las uñas perfectas. Incluso tenía la obsesión de que no podía salir de casa sin antes estarse horas arreglándoselo.

Estaba claro que su futura profesión tendría que ver con la imagen y la estética. Ese fue el primer descubrimiento que hicimos, que ella podría trabajar en algo que le encantaba y que hasta ahora lo había rechazado, quizás por comentarios de los demás en cuanto que no era una carrera seria. Enseguida se sintió muy aliviada ya que le gustaba mucho y podría estudiar algo que le apasionaba y que podía hacer muchas horas al día sin cansarse.

Indagando en lo que es importante para ella, en los valores que necesitaba que estén presentes en su vida para ser feliz, la mayoría estaban relacionados con el amor: el cariño, la familia, ayudar a los demás, el amor, la maternidad…En ese momento todo ese amor que ella podía sentir estaba totalmente bloqueado y se lo regalaba obsesivamente a una relación de pareja muy tóxica que le hacía sentirse como una prostituta, ya que como he dicho antes, se rebajaba al máximo con tal de recibir una migaja de amor.

Le reconocí su dulzura y capacidad de amar y la animé a esparcir su amor por todas partes, que ese amor lo proyectara al mundo y no sólo a un chico que ni siquiera la respetaba. Esa fue la clave. Cuando se sintió vista, sus lágrimas brotaron de los ojos y algo cambió en ella. Le expliqué que el amor no sólo se siente por una pareja, se puede sentir por la vida, por la profesión, por las personas que te rodean, y por todas las personas que existen. Si. Ella tiene esa capacidad, la de sentir amor por todo el mundo. Poco a poco empezó a llamar a antiguas amigas, y a hablar con todo el mundo y fijarse en otros chicos.

Lo que en realidad necesitan aparte de los medicamentos pertinentes, es que crean y confíen en ellos. Ser vistos.Que alguien les diga algo como: puedo sentir el amor que hay en tu corazón y que a veces te ahoga y te animo a que en vez de guardártelo par ti o que se lo entregue al primero que venga buscando sexo, lo reparta a toda la personas que te rodean y que te quieren, que vayas sembrando amor allá por donde vayas y volverá a ti en forma de cariño, sonrisas. Y además cuando tu crees tu propia familia lo podrás hacer a tu manera y darles todo ese cariño que sientes.

Esta hermosa joven, actualmente está muy ilusionada con su nueva vida. Cada vez es más autónoma y la imagen que tiene de si misma es una chica guapa con un buen físico, muy cariñosa y dulce. Le espera un futuro prometedor en el ámbito de la imagen y la estética, y sobre todo, está dispuesta a ser feliz.

Lourdes P. Bouton

Academia online Padres 1er pilar

 Primer pilar: Que tu hij@ sienta que confías en él/ella

La academia para padres de hij@s de adolescentes es un espacio on line para dar soporte y herramientas a los padres para educar a sus hij@s adolescentes. El material de la academia está basado en habilidades de liderazgo, en herramientas de coaching y en la experiencia como coach especializada en familias y adolescentes. Y por supuesto en mi experiencia como madre de dos hij@s. Los cuatro pilares sobre los que construir las relaciones para que tu hijo adolescente sea feliz y cumpla con las responsabilidades de su edad.

La confianza es la base de cualquier relación. En una relación de pareja damos por supuesto que tiene que haber confianza para que la relación prospere. Algunos padres, sin embargo, tienen la creencia limitante que con los hijos quizás no sea tan necesario, ya que estos tienen que obedecer porque son sus hijos. O que el adolescente debe confiar en los padres pero que los padres no tienen porque confiar en ellos.

Los tiempos han cambiado, la forma de educar “a la antigua”,el haz esto porque yo lo digo que soy tu padre/madre”, deja paso a otra forma de autoridad construida a través de una buena comunicación. Y el valor más importante para que fluya la comunicación es la confianza mutua. El padre líder no impone, sino que motiva a través de una comunicación rica en matices. Es más importante liderar a nuestros hijos inspirándoles y motivándoles con una buena comunicación que corrigiendo, castigando o imponiendo.

La definición de la palabra confianza es: esperanza firme que se tiene de alguien o algo. A eso me refiero. Si creemos en nuestros hijos y confiamos en ellos, tanto en lo que nos cuentan como en que son creativos, inteligentes y llenos de recursos, ellos tendrán confianza en ellos mismos, en sus padres y en la vida. Hemos de mirar el Ser interior e invocar la grandeza, la belleza, lo que pueden llegar a ser. Somos su espejo. Los adolescentes están abriéndose a la vida, creándose como individuos y cuentan con un montón de recursos. Pero también están llenos de inseguridades propias de su edad. Se ven en nosotros. En las sesiones de coaching con adolescentes, una parte muy importante de mi trabajo es ver el interior del adolescente, ver sus fortalezas, su talento, su belleza y mostrársela. Mira así eres, lo puedo ver, lo puedo sentir, empieza a mostrarte para que te vean como eres en realidad.

Confiar y creer en nuestros hijos cuando son adolescentes puede dar vértigo. Hay que hacer un ejercicio de fe. A mi me gusta hacer una comparación con una escena de la película “Indiana Jones en busca del Santo Grial”, donde el protagonista tiene que dar un salto abismal para pasar al otro lado donde se encuentra el grial, y sólo el que tiene fe puede pasar al otro lado.

Con nuestros hijos adolescentes, al confiar en ellos, podemos sentir esa sensación de miedo, de falta de control, de vértigo. Pero merece la pena tener fe, confiar en ellos y dar el salto. Ya que al otro lado encontraremos una relación de confianza, respeto, intimidad y diversión. Alguien tiene que empezar a confiar, y por supuesto somos los padres, ya que somos referentes para ellos. Si tenemos fe y confianza en ellos, se sentirán felices. Un adolescente que sienta que sus padres confían en él, tanto a nivel de capacidades como a nivel sinceridad, no dudará en aceptar las responsabilidades propias de su edad ya que sentirá que es por su bien.

Práctica 1

Siéntate a hablar con tu  hijo en un lugar tranquilo y pregúntale:

¿Qué necesitas de mi como padre/madre para que confiemos más en uno con el otro? 

Ahora invita a que tu hijo te pregunte:

¿Qué necesitas de mi como hijo para confiar más en mi?

Mientras mantengáis esta conversación de más o menos 15´, mírale a su interior e intenta sentir su potencial. 

Academia online Padres 2º pilar

Segundo pilar: Dar reconocimiento

La academia para padres de hij@s de adolescentes es un espacio on line para dar soporte y herramientas a los padres para educar a sus hij@s adolescentes. El material de la academia está basado en habilidades de liderazgo, en herramientas de coaching y en la experiencia como coach especializada en familias y adolescentes. Y por supuesto en mi experiencia como madre de dos hij@s. Los cuatro pilares sobre los que construir las relaciones para que tu hijo adolescente sea feliz y cumpla con las responsabilidades de su edad.

Dar reconocimiento es una herramienta de Coaching muy útil y eficaz para motivar a las personas y subirles la autoestima. Es una forma de ver a las personas y celebrar un comportamiento o acción para provocar su repetición incluso con más intensidad y creatividad. 

En los adolescentes es muy importante. Lo necesitan para saber quienes son y por donde tienen que ir. Es una forma fácil y amable de marcarles el camino. Con cada reconocimiento que damos estamos poniéndoles una señal luminosa que dice: “¡Por ahí, sigue así! A veces nos olvidamos de que están desarrollándose como individuos y no saben quienes son. 

Dar reconocimiento es la forma que ellos saben por donde tienen que ir y de sentir que valen la pena. Por eso hay que reconocer cualquier cosa que aprendan o hagan bien. Dar reconocimiento es como un espejo donde ellos pueden mirarse y afianzar las experiencias y conocimientos adquiridos, al sentir y oír la aprobación o celebración por parte de los padres. Este espejo es donde ellos se van a mirar para saber si van por buen camino. Cuando los padres les damos reconocimiento, estamos enseñándoles cuales son sus fortalezas, sus talentos y habilidades.  

Cómo dar reconocimiento:

  • El reconocimiento al Ser: tiene que ser sincero y se da desde el corazón, mirando a los ojos y dirigido hacia el interior de la persona. Mirando al Ser, para invocar el potencial de tu hij@. Lo más importante a la hora de educar a un adolescente es enseñarle a quererse, aceptarse y a ser feliz. Para ello es necesario tener en cuenta que son seres espirituales y que su potencial es ilimitado. De esta forma los padres  podemos acompañar a los hij@s a un lugar nuevo, para que vayan más allá de si mismos, de sus pensamientos y emociones. 

             Ejemplo: Tienes una gran habilidad de hacer amigos! Tienes un tesoro, es un talento natural que tienes y que te dará muchas satisfacciones en tu vida. 

  • El reconocimiento al hacer: se da para reconocer y celebrar una acción. Se hace mirando a los ojos y describiendo con detalle el comportamiento, la acción.  No vale sólo decir muy bien. Hay describir con detalle que lo que han hecho bien. 

             Ejemplo: ¡Te felicito! Has organizado muy bien tu agenda y te has preparado bien los exámenes. 

Es muy importante que cuando tu hij@ te entregue las notas, le felicites por su esfuerzo, le animes a mejorar, aunque la nota sea un suficiente, e incluso menor. Es un gran error no felicitar ni celebrar lo que ha conseguido hasta ahora. Hay padres que necesitan que su hij@ saque un notable e incluso un sobresaliente para reconocer el esfuerzo. Hay que felicitar por el aprobado o por el esfuerzo, y animarle a estudiar mas.

Educar enfocándose en lo positivo es la mejor forma de hacerlo, eso no quita, que como padres tengamos que poner límites, ya que si no, no cumpliríamos nuestro rol de padres. De esto hablaré en la tercer pilar.

Práctica 2

Dar reconocimiento 

Busca un lugar tranquilo y siéntate enfrente de tu hij@. Miraros a los ojos e intentar sentir el Ser interior.  Déjate llevar por tu corazón y tu intuición y dile a tu hijo lo que ves o sientes.

Luego anímalo a que él/ella haga lo mismo contigo.

La vuelta al cole

 

Hoy han empezado las clases en la mayoría de los colegios y es una ocasión inmejorable para empezar a hacer las cosas bien en lugar de más tarde tener que corregir lo que va mal. 

El coaching es una forma natural, eficaz, sostenible y duradera de solucionar los problemas que surgen durante la niñez, la adolescencia y la juventud.  Además damos soporte a los padres con sesiones de coaching para padres, y con asesoramiento para ayudarles a educar a sus hijos, para que puedan desarrollar todo su potencial según sus diferentes tipos de inteligencias, fortalezas y talentos.

Si tu hijo adolescente tiene problemas de aprendizaje, problemas para relacionarse con los demás, está diagnosticado TDAH o sospechas que lo tiene, tiene comportamientos violentos, rebeldía, desmotivación, dispersión o no se responsabiliza de sus cosas, nosotros te ayudamos a conseguir que tu hijo sea feliz, viva una vida plena, y a que vuelva a reinar la armonía en la familia.

Contrates a un coach para darle una buena inyección de motivación a tu hijo/a para que empiece el nuevo curso pletórico y se pueda enfrentar a todos su retos personales y escolares. 

Un proceso de coaching para adolescentes está compuesto de 10 sesiones de una hora cada una. Las sesiones se pueden hacer 1 vez por semana o cada 15 días.