Reflexión sabia de una estudiante…

Reflexión sabia de una estudiante sobre porque es aburrido ir a la escuela

“Cuando tenía diez años aproximadamente, vi un documental en la televisión sobre unos niños en África que sólo podían ir a la escuela, como mucho, una vez al mes . El resto de días trabajaban en minas o campos de cultivo. Para ir a la escuela tenían que caminar durante kilómetros y kilómetros. Pero ellos eran capaces de hacer cualquier cosa sólo para poder aprender a leer y escribir.Mi reacción al ver el documental fue pensar: Cómo puede ser que tengan ganas de ir al colegio cada día si es tan aburrido…! Después de reflexionar, creo que la pregunta debería ser: Cómo puede ser que no tengamos ganas de ir a la escuela nosotros? Bien, mi reflexión es que el sistema educativo de nuestro país y de muchos otros consiste simplemente en preparar a los alumnos para poder pasar unas pruebas (en nuestro caso las pruebas de selectividad) y sacar la máxima nota posible. El problema está en que todo lo que hemos aprendido, o más bien dicho memorizado lo olvidamos al poco tiempo y no nos sirve de mucho. Un día, en latín, hicimos una clase absolutamente diferente de las que estamos acostumbrados. La profesora tenía que marcharse a una reunión y nos dejó trabajo para hacer. Lo que decidimos hacer para tener el trabajo acabado cuando ella volviera fue salir por turnos a la pizarra, apuntar la frase que se tenía que traducir y entre los compañeros intentar hacer juntos la traducción. Como es normal, surgieron dudas, por ejemplo al determinar la función sintáctica de una palabra, y todos dábamos nuestra opinión y revisábamos las respuestas.Cuando llegó la profesora no sólo habíamos acabado el trabajo y todos lo teníamos correcto sino que prácticamente nadie tenía dudas respecto a la lección y los errores que antes cometíamos nos habían quedado claros para el examen. La siguiente hora, en cambio, tuvimos una clase de filosofía que consistía básicamente en escuchar a un alumno leer un parágrafo del libro y escuchar la explicación de la profesora mientras tomábamos apuntes. Esto me hace pensar: qué habría pasado si desde que somos pequeños pudiésemos tener una educación autodidacta, en la que nosotros mismos tuviésemos que buscar la manera de solucionar las dudas que van surgiendo, que no tuviéramos que escuchar una explicación de una hora entera, que pudiésemos satisfacer nuestra curiosidad a mismo tiempo que aprendemos? En ese caso , desde pequeños entenderíamos que la educación es un derecho y un privilegio, no una obligación. Creo que representaría un cambio importante en la sociedad. Las lecciones serían las mismas, cambiaría el método de trabajo. He comprobado personalmente que la misma lección impartida por dos profesores diferentes me resultó muy distinta. En una clase dada de manera tradicional no entendí casi nada, me frustré y acabé distraída y sin hacer caso a la explicación. En la otra, más autodidacta y dinámica entendí el sistema relativamente rápido y la clase me resultó interesante y nada pesada. Por ello creo que, con una metodología diferente, la gran mayoría de los alumnos se interesarían más por los estudios y el índice de fracaso escolar disminuiría significativamente. Y continuo mi reflexión y para ir más lejos pienso que cómo es posible que los niños sepan calcular la velocidad a la que va un sistema de poleas y en cambio no sepan qué nutrientes tiene el queso, o las consecuencias de una mala alimentación.  Al fin y al cabo, en la escuela pasamos un tercio del día y desafortunadamente hay familias que no se preocupan en enseñar las cosas básicas a los hijos.Por eso creo que la escuela tendría que tener una clase dedicada a los hábitos saludables y a tomar conciencia de cómo puede afectar el estilo de vida poco equilibrado. Finalmente me gustaría apuntar que no es algo difícil de cambiar, más que nada porque ya hay profesores que hacen las clases de esta manera, solo se tendría que enseñar nuevos métodos a los profesores y ellos aplicarlos. El problema es que estos métodos ya existen desde hace tiempo y si la educación aún no los ha cambiado es porque la mentalidad de la gente ante los cambios casi siempre es negativa , ya que supone un esfuerzo que no es para beneficio propio y, por mala suerte para las futuras generaciones, la gente se siente demasiado cómoda haciendo lo que hace como para esforzarse por cambiar”. Marta Sala Calvo estudiante de 17 años http://caminocalvo.blogspot.com.es/2014/02/reflexion-sabia-de-una-estudiante.html

Siete pautas para educar al adolescente

La adolescencia es una etapa de esplendor y de descubrimiento con importantes cambios físicos y psíquicos. Y es una creencia limitante pensar que la adolescencia es una época problemática. Por el contrario, el poder vivir de cerca los procesos de cambio de nuestros hijos es apasionante.

El sólo hecho de tener esta creencia ya nos limita a la hora de educar a nuestros hijos. En este artículo ofrezco siete pautas para comunicarse con el adolescente y conseguir una relación sólida de confianza. De la calidad de esta comunicación dependerá la confianza,  el respeto y la autonomía del adolescente. Read more

¡Mamá! ¡Hoy salgo! ¿Valeeee????

Cuando escuchamos a nuestro hijo adolescente decir esta frase: ¡Mamá! ¡Hoy salgo!¿Vale???. Sabemos que no va a ir al cine, ni tampoco a ver a un amigo. Sabemos que va a salir de noche a discotecas y sentimos preocupación, porque tememos los riesgos a los que se pueden tener que enfrentar.

¿Qué es lo que podemos hacer? Por supuesto cada familia tendrá sus diferentes criterios sobre dejar salir a sus hijos. Todo hay que pactarlo, rigurosamente de acuerdo con las ideas y los valores de la familia.  La solución no es prohibir al adolescente salir de noche , ya que cuando lo haga, será como haber destapado  una olla a presión. La solución pasa por prevenir y dedicar tiempo a construir las relaciones para crear una confianza mutua. Read more

Rendimiento en los estudios

¿Cómo conseguir que nuestros hijos tenga buen rendimiento en sus estudios?

Los adolescentes/jóvenes estudian cuando se sienten motivados. Para que se sientan motivados tienen que saber cuáles son los objetivos para este curso escolar o universitario recién empezado. ¿Qué tipo de resultados buscan? ¿Aprobar o sobresalir? ¿Que les aportará el sacar ese resultado que buscan? ¿Que valor honran si lo consiguen? y ¿Cómo se sentirán si lo consiguen? Es importante hablarlo y que ellos decidan que quieren hacer. Se trata de hacerles partícipes y de que no estudien porque si, sino porque ellos lo han elegido. Es una decisión para tomar una determinada dirección y conseguir, quienes quieren ser. Cuando saben lo que quieren suelen ir a por ello  y estudian.

Cuando saben para que van a estudiar hay que preguntarles ¿Cuanto y cómo se van a comprometer para obtener el resultado deseado? Si quieren tener un resultado por ejemplo de notable, cuantas horas necesitará estudiar al día para sacar ese resultado y si lo va a hacer. Sobre todo que sepan que es su responsabilidad y que es su vida que dependerá de sus decisiones y actos.

Cuando les veamos estudiar hay que animarles, reconocerles las horas, la concentración, las notas, lo organizados que son…cualquier cosa que hagan bien, hay que celebrarlo, es la forma de que ellos sepan por donde tienen que ir y de apoyarlos. En segundo de bachillerato mi hijo estudiaba mucho, a veces lo veía exhausto ya que tenía un examen tras otro junto con el trabajos de investigación, pruebas de acceso a la universidad… Cuando me lo encontraba por el pasillo le abrazaba, le animaba y le reconocía su esfuerzo, todo ello fomentaba su autoestima.

La disciplina y la organización son dos pilares para poder conseguir objetivos y luchar contra las adversidades que puedan surgir en la vida y llevar una vida plena conforme a nuestro valores. Estar sentado en el sofá comiendo chocolate o con cualquier otra actividad pasiva, no es buena, a nuestra alma no le gusta eso, nuestra alma necesita crecer y evolucionar para sentirse plena y feliz, con lo cuál hay que saber postergar el placer y perseverar  para conseguir metas más ambiciosas.

 

 

adolescentes

TALLER PARA MADRES DE ADOLESCENTES SOBRE ¿CÓMO EDUCAR A LOS ADOLESCENTES? EL DÍA 3 DE OCTUBRE A LAS  19:30 EN EL GIMNASIO ARSENAL DE LA CALLE AMIGÓ 72 PARA RESERVAR ENTRADA LLAMAR AL TELÉFONO 932412060

En este taller se explicarán habilidades y herramientas para que las madres tengan recursos a la hora de educar a los adolescentes y  sepan enfrentarse, a las diferentes adversidades, que puedan surgir en ésta importante época de grandes cambios.

El taller será impartido por:

Jorge Serrano director ejecutivo del Instituto Árbol Sabio y por mi, Lourdes Pérez Bouton Coach especialista en adolescentes.

Además Marta Aliaga nos obsequiará con un aperitivo de frutos secos y chocolatinas de su tienda Tasty House que acompañaremos con cava.

¡TE ESPERAMOS!

Cuidado con etiquetar a las personas

etiquetas

A veces los seres humanos nos dejamos llevar por nuestras emociones y juzgamos y etiquetamos sin reflexionar. Muchas veces, no somos conscientes del alcance del daño que podemos hacer.  Para más inri los juicios y las etiquetas se suelen poner en la infancia que es cuando el ser humano es más influenciable por el tipo de ondas electromagnéticas cerebrales que predominan en esa etapa en el cerebro. Dada estas circunstancias los mensajes que recibimos de nuestros padres se graban en el subconsciente con letras mayúsculas, y pueden permanecer ahí mucho tiempo, incluso para toda la vida, depende del crecimiento personal de la persona.

Aunque es más eficaz y gratificante educar focalizándose en lo positivo que en lo negativo, muchas veces hemos de poner límites y la forma de hacerlo  es sin emitir juicios,  sin etiquetar. Lo importante es describir la conducta lo más objetivamente que se pueda, reflejar el comportamiento y sobre todo no utilizar el verbo “ser”, ya que este lleva implícito algo que está innato en la persona.

Los padres que digan a su progenitor “no haces nada bien”, están cometiendo un error. Esta frase puede grabarse y almacenarse en el subconsciente del niño como una inamovible.

Es muy común etiquetar a los hijos. Uno es el guapo, el otro el inteligente, el otro el rebelde. O en el peor de los casos uno tiene todas las virtudes mientras que el otro todos los defectos. Todo esto hace que se instale un sentimiento negativo en las personas. Es difícil librarse de un juicio de este tipo aunque sea subjetivo. Una persona puede llevar una vida plena y tener una gran formación, pero puede seguirse sintiendo “la tonta “ en relación a su hermana “la inteligente”. Los padres debemos ser conscientes de que cada hijo es diferente al otro. De que hay muchos tipos  de inteligencia, no sólo la cognitiva.

No tiene ningún sentido etiquetar, se ha comprobado que el cerebro es neuroplástico. Los circuitos neuronales cambian y se crean nuevos continuamente según nuestros pensamientos y actos.  Podemos ser lo que lo que queramos ser. Al igual que entrenamos para aprender a tocar un instrumento musical o para ejercer un deporte podemos entrenar nuestra mente. Primero elegir bien nuestros pensamientos,  luego practicar hasta que se hagan un hábito, cuando se hacen hábito empiezan a formar parte de nuestro ser. Pensar, hacer  y ser son las acciones que nos pueden llevar a la plenitud. A ser quien lo que queremos ser.

 

Además de causar baja autoestima, las etiquetas provocan que las personas sean fáciles de manipular ya que para que se las acepte pueden estar dispuestas a aguantar circunstancias que vayan contra de su identidad y aumentar y reforzar más aún ese papel de culpabilidad.

Cuantas personas que no se han sentido acepadas por su familia, han hecho cualquier cosas para pertenecer al clan,  lo han dado todo y por no conseguir esa aceptación aún se sienten culpables. Las etiquetas que nos han adjudicado de niños nos impiden aceptarnos y nos bajan la autoestima.

 

Cuando un cliente entra en mi consulta para empezar a hacer un proceso de coaching lo primero que les digo es que se dejen todas las etiquetas y roles fuera de mi despacho. Y aunque siempre escucho lo que les han diagnosticado anteriormente, lo ignoro a la hora de trabajar. Como dice uno de los principios del Co-Active Coaching  y yo he tenido la suerte de comprobado por mi misma, “todas las personas son completas  creativas y llenas de recursos”. Empiezo a crear valor desde el primer momento y a confiar en ellos.  Me recreo en las fortalezas y en las virtudes y sobre todo llego al alma de las personas que es sabia, inteligente y creativa. Como he dicho anteriormente Cada nuevo pensamiento crea nuevas interconexiones nerviosas. Es posible cambiar y la realidad la creamos día a día con nuestros pensamientos y acciones. La capacidad del ser humano de resiliencia es inmensurable y el poder mental que tenemos todavía está por demostrar entonces para que etiquetar.

 

Seamos pues muy cuidadosos a la hora de juzgar ya que lo que nos molesta en los demás es muchas veces lo que de nosotros hay en ellos. Además cuando dejamos de juzgar, criticar y culpabilizar, nos sentimos libres, ligeros y preparados para recrearnos en los sentimientos positivos como la generosidad, el amor, la pasión, la creatividad… Hemos de animar a los niños a que sean ellos mismos y ser conscientes de que cada uno tiene sus virtudes y su forma de ser.  Hay que respetar la esencia, educarles en las emociones positivas y en la disciplina, fuerza de voluntad y creatividad,  para que el día del mañana sean responsables, se sientan libre y creen su vida según sus fortalezas y valores.

La familia, espacio de amor y confianza

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La familia debería ser un espacio de amor, paz y armonía donde todos sus miembros colaboran para sentirse queridos, libres y apoyados y poder crecer juntos. Los padres deben crear un espacio seguro, de amor y confianza, donde los niños se puedan desarrollar y hacerse individuos responsables y felices. Es como crear un hermoso jardín lleno de diferentes plantas, flores y colores, e irlo cuidando, podando y echándoles abono para que los niños crezcan según su esencia. A lo largo de los años surgirán diferentes cambios, a los cuales la familia ha de ir adaptándose. Uno de estos cambios, puede ser el caso de un adolescentes rebelde que no se responsabiliza de su vida y que no cumple con sus obligaciones. Los adolescentes están en una época de descubrimiento de uno mismo, formándose como individuos y con muchos cambios físicos y hormonales. Algunos se sienten incomprendidos, se encierran y amurallan, y a los padres les cuesta mucho comunicarse con ellos. Los padres pierden la confianza en el joven y se sienten impotentes y la familia se desestabiliza. Se crea un círculo vicioso del que a veces es difícil de salir. El joven se rebela continuamente, los padres le reprochan ese comportamiento y el adolescentes se amuralla aún más. Se pierde la comunicación y el adolescente se convierte en un desconocido. Este momento, aunque en principio puede ser estresante y desesperante es una buena oportunidad para el crecimiento de todos.

La relación entre los miembros de la familia es un sistema inteligente con vida propia y todos sus miembro están interrelacionados estrechamente. Cuando hay un miembro en la familia que está en un momento de cambio, como puede ser el ejemplo anterior, la familia entra en conflicto y es un excelente momento para que el coach de familia desvele lo que está sucediendo en profundidad y ayude a la familia a hacer un cambio consciente. El conflicto contiene dentro de si mismo las semillas de la solución. EL adolescente está cambiando y la familia también. El coach hace de facilitador de este cambio. Tiene que saber escuchar y ayudar a que esto ocurra y para ello tiene que llegar al fondo de todo y escuchar todas los miembros de la familia. Un conflicto es como un iceberg, se ve una parte pero otra gran parte queda oculta. Es necesario hacer un trabajo de resolución de conflictos, de alineamiento de objetivos, de roles y  constelaciones.  También trabajar los jinetes de la incomunicación que son: el amurallamiento, el desdén, estar a la defensiva y culpabilizar. Después de un trabajo de coaching de familia, la familia gana  confianza e intimidad. Se llega a unos acuerdos de responsabilidad y compromiso que se tienen que ir rediseñando  y se recupera la armonía y la paz.

Educar para ser feliz

Internet, las redes sociales y Steve Jobs con sus elegantes aparatos, han revolucionado el mundo de la comunicación.

Vivimos en una época de gran desarrollo tecnológico. A través de la red podemos estar conectados casi al momento con casi todas las partes de la tierra. Esto está produciendo inevitablemente cambios en la cultura, en la economía y debería producirlos en el sistema educativo.

Con este continuo bombardeo de información, los niños ya desde muy pequeños están sobre-estimulados. Aunque tienen  más posibilidades de elección, tienen mucha más presión. Les exigimos mucho y en todos los ámbitos de sus vidas y desde muy pequeños. A algunos  niños y adolescentes, si no dan la talla en este nivel de exigencia, les puede provocar una actitud negativa, rebelde y de baja autoestima y con ello la pérdida de motivación, y caer en un estado de apatía o tristeza.

Todo este gran desarrollo tecnológico, contrasta con el sistema educativo actual que se formó en el siglo XIX en la Revolución Industrial y que está totalmente obsoleto. Ya que está basado en la época de la industrialización y se centra principalmente en el conocimiento cognitivo  y en la memoria.

Hoy en día se sabe que hay diferentes tipos de inteligencia. Según Howard Gardner, psicólogo norteamericano, además de la inteligencia cognitiva que envolvería la lógica matemática y la lingüística, tenemos la Inteligencia espacialmusicalintrapersonalcorporal cinestésica,  naturalistaabstracta y la Inteligencia prácticaDaniel Goleman nos enseñó que la  capacidad humana de sentir, entender y saber gestionar  las emociones en uno mismo se llama inteligencia emocional. Y que la capacidad humana de interaccionar con los demás es la inteligencia social. Según Goleman somos seres que estamos programados para conectar entre nosotros.

 José Antonio Marina añade un tipo de inteligencia más, la inteligencia ejecutiva. El cerebro funciona como una gran computadora generando ideas, ocurrencias, sentimientos, deseos… algunos de ellos se hacen conscientes y otros no. La inteligencia ejecutiva es la que nos hace tomar decisiones conscientes y requiereun aprendizajeya que el niño nace con un cerebro impulsivo.

El aprendizaje de las funciones ejecutivas se produce a muy temprana edad. Lo más importante de todo es, por supuesto, el amor ya que los lazos afectivos que se crean en esa etapa de la vida van a influir directamente en el desarrollo cerebral del niño. Para el aprendizaje de las funciones ejecutivas es muy importante la disciplina o el entrenamiento. Con la disciplina el niño aprende a decidir y a elegir su comportamientoa postergar un impulso para conseguir un objetivo más importante. Por ejemplo, hacer régimen para adelgazar requiere control, se ha postergar el placer de comer para conseguir el objetivo de estar más delgado, o tener mejor salud. Cuando falla el impulso del autocontrol, puede dar muchos problemas de conductas. Muchos criminales y delincuentes lo son por falta de autocontrol.

Así pues para educar a un niño para que sea feliz y para tener un buen desarrollo se necesitan tres cosas:ternura, disciplina y comunicación. Están equivocados los padres que no exigen nada a los niños, ya que si no le ponen límites es como si nadie los cuidara. Según la pedagoga Selma Fraiberg “El niño a quien no se le ponen límites llega a la conclusión de que sus padres no le quieren”.

Como decía anteriormente el sistema educativo creado en el siglo XIX para “producir” no es ahora válido, vivimos en una etapa de un gran avance tecnológico y ahora se sabe que hay muchos tipos de inteligencia y no sólo la cognitiva. Parece no tener mucho sentido el clasificar a los alumnos en las aulas sólo por edades. Además podrían aprender todo lo que necesitan para desenvolverse en la vida, y de una manera creativa. Por ejemplo conocimientos básicos de economía,  medicina,  leyes, cocina…

También habría que buscar un equilibrio entre el maestro y el alumno, acabar con la relación vertical de que uno manda y el otro escucha casi siempre pasivamente. El maestro puede liderar una clase comunicándose con sus alumno de una manera más equilibrada, reconociendo las diferentes habilidades de sus alumnos y centrándose en lo positivo y siempre inspirando crecimiento.

Todo esto junto con el poco tiempo que suelen tener muchas familias por no poder conciliar el trabajo con  la vida familiar hace que nos tengamos que replantear muchas cosas.

El sistema educativo tiene que modernizarse  y no  permanecer desconectado de la realidad que lo envuelve. No puede estar desvinculado de los cambios tecnológicos. Ni tampoco puede continuar enseñando lo de siempre y de la misma manera. Los políticos deberían reformar el sistema educativo en este nuevo contexto sociocultural y económico, y  los colegios deberían  de salir de su rol tradicional  y replantear  nuevas formas de aprendizaje.