Siete pautas para educar al adolescente

La adolescencia es una etapa de esplendor y de descubrimiento con importantes cambios físicos y psíquicos. Y es una creencia limitante pensar que la adolescencia es una época problemática. Por el contrario, el poder vivir de cerca los procesos de cambio de nuestros hijos es apasionante.

El sólo hecho de tener esta creencia ya nos limita a la hora de educar a nuestros hijos. En este artículo ofrezco siete pautas para comunicarse con el adolescente y conseguir una relación sólida de confianza. De la calidad de esta comunicación dependerá la confianza,  el respeto y la autonomía del adolescente. Read more

¡Mamá! ¡Hoy salgo! ¿Valeeee????

Cuando escuchamos a nuestro hijo adolescente decir esta frase: ¡Mamá! ¡Hoy salgo!¿Vale???. Sabemos que no va a ir al cine, ni tampoco a ver a un amigo. Sabemos que va a salir de noche a discotecas y sentimos preocupación, porque tememos los riesgos a los que se pueden tener que enfrentar.

¿Qué es lo que podemos hacer? Por supuesto cada familia tendrá sus diferentes criterios sobre dejar salir a sus hijos. Todo hay que pactarlo, rigurosamente de acuerdo con las ideas y los valores de la familia.  La solución no es prohibir al adolescente salir de noche , ya que cuando lo haga, será como haber destapado  una olla a presión. La solución pasa por prevenir y dedicar tiempo a construir las relaciones para crear una confianza mutua. Read more

Rendimiento en los estudios

¿Cómo conseguir que nuestros hijos tenga buen rendimiento en sus estudios?

Los adolescentes/jóvenes estudian cuando se sienten motivados. Para que se sientan motivados tienen que saber cuáles son los objetivos para este curso escolar o universitario recién empezado. ¿Qué tipo de resultados buscan? ¿Aprobar o sobresalir? ¿Que les aportará el sacar ese resultado que buscan? ¿Que valor honran si lo consiguen? y ¿Cómo se sentirán si lo consiguen? Es importante hablarlo y que ellos decidan que quieren hacer. Se trata de hacerles partícipes y de que no estudien porque si, sino porque ellos lo han elegido. Es una decisión para tomar una determinada dirección y conseguir, quienes quieren ser. Cuando saben lo que quieren suelen ir a por ello  y estudian.

Cuando saben para que van a estudiar hay que preguntarles ¿Cuanto y cómo se van a comprometer para obtener el resultado deseado? Si quieren tener un resultado por ejemplo de notable, cuantas horas necesitará estudiar al día para sacar ese resultado y si lo va a hacer. Sobre todo que sepan que es su responsabilidad y que es su vida que dependerá de sus decisiones y actos.

Cuando les veamos estudiar hay que animarles, reconocerles las horas, la concentración, las notas, lo organizados que son…cualquier cosa que hagan bien, hay que celebrarlo, es la forma de que ellos sepan por donde tienen que ir y de apoyarlos. En segundo de bachillerato mi hijo estudiaba mucho, a veces lo veía exhausto ya que tenía un examen tras otro junto con el trabajos de investigación, pruebas de acceso a la universidad… Cuando me lo encontraba por el pasillo le abrazaba, le animaba y le reconocía su esfuerzo, todo ello fomentaba su autoestima.

La disciplina y la organización son dos pilares para poder conseguir objetivos y luchar contra las adversidades que puedan surgir en la vida y llevar una vida plena conforme a nuestro valores. Estar sentado en el sofá comiendo chocolate o con cualquier otra actividad pasiva, no es buena, a nuestra alma no le gusta eso, nuestra alma necesita crecer y evolucionar para sentirse plena y feliz, con lo cuál hay que saber postergar el placer y perseverar  para conseguir metas más ambiciosas.

 

 

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TALLER PARA MADRES DE ADOLESCENTES SOBRE ¿CÓMO EDUCAR A LOS ADOLESCENTES? EL DÍA 3 DE OCTUBRE A LAS  19:30 EN EL GIMNASIO ARSENAL DE LA CALLE AMIGÓ 72 PARA RESERVAR ENTRADA LLAMAR AL TELÉFONO 932412060

En este taller se explicarán habilidades y herramientas para que las madres tengan recursos a la hora de educar a los adolescentes y  sepan enfrentarse, a las diferentes adversidades, que puedan surgir en ésta importante época de grandes cambios.

El taller será impartido por:

Jorge Serrano director ejecutivo del Instituto Árbol Sabio y por mi, Lourdes Pérez Bouton Coach especialista en adolescentes.

Además Marta Aliaga nos obsequiará con un aperitivo de frutos secos y chocolatinas de su tienda Tasty House que acompañaremos con cava.

¡TE ESPERAMOS!

Cuidado con etiquetar a las personas

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A veces los seres humanos nos dejamos llevar por nuestras emociones y juzgamos y etiquetamos sin reflexionar. Muchas veces, no somos conscientes del alcance del daño que podemos hacer.  Para más inri los juicios y las etiquetas se suelen poner en la infancia que es cuando el ser humano es más influenciable por el tipo de ondas electromagnéticas cerebrales que predominan en esa etapa en el cerebro. Dada estas circunstancias los mensajes que recibimos de nuestros padres se graban en el subconsciente con letras mayúsculas, y pueden permanecer ahí mucho tiempo, incluso para toda la vida, depende del crecimiento personal de la persona.

Aunque es más eficaz y gratificante educar focalizándose en lo positivo que en lo negativo, muchas veces hemos de poner límites y la forma de hacerlo  es sin emitir juicios,  sin etiquetar. Lo importante es describir la conducta lo más objetivamente que se pueda, reflejar el comportamiento y sobre todo no utilizar el verbo “ser”, ya que este lleva implícito algo que está innato en la persona.

Los padres que digan a su progenitor “no haces nada bien”, están cometiendo un error. Esta frase puede grabarse y almacenarse en el subconsciente del niño como una inamovible.

Es muy común etiquetar a los hijos. Uno es el guapo, el otro el inteligente, el otro el rebelde. O en el peor de los casos uno tiene todas las virtudes mientras que el otro todos los defectos. Todo esto hace que se instale un sentimiento negativo en las personas. Es difícil librarse de un juicio de este tipo aunque sea subjetivo. Una persona puede llevar una vida plena y tener una gran formación, pero puede seguirse sintiendo “la tonta “ en relación a su hermana “la inteligente”. Los padres debemos ser conscientes de que cada hijo es diferente al otro. De que hay muchos tipos  de inteligencia, no sólo la cognitiva.

No tiene ningún sentido etiquetar, se ha comprobado que el cerebro es neuroplástico. Los circuitos neuronales cambian y se crean nuevos continuamente según nuestros pensamientos y actos.  Podemos ser lo que lo que queramos ser. Al igual que entrenamos para aprender a tocar un instrumento musical o para ejercer un deporte podemos entrenar nuestra mente. Primero elegir bien nuestros pensamientos,  luego practicar hasta que se hagan un hábito, cuando se hacen hábito empiezan a formar parte de nuestro ser. Pensar, hacer  y ser son las acciones que nos pueden llevar a la plenitud. A ser quien lo que queremos ser.

 

Además de causar baja autoestima, las etiquetas provocan que las personas sean fáciles de manipular ya que para que se las acepte pueden estar dispuestas a aguantar circunstancias que vayan contra de su identidad y aumentar y reforzar más aún ese papel de culpabilidad.

Cuantas personas que no se han sentido acepadas por su familia, han hecho cualquier cosas para pertenecer al clan,  lo han dado todo y por no conseguir esa aceptación aún se sienten culpables. Las etiquetas que nos han adjudicado de niños nos impiden aceptarnos y nos bajan la autoestima.

 

Cuando un cliente entra en mi consulta para empezar a hacer un proceso de coaching lo primero que les digo es que se dejen todas las etiquetas y roles fuera de mi despacho. Y aunque siempre escucho lo que les han diagnosticado anteriormente, lo ignoro a la hora de trabajar. Como dice uno de los principios del Co-Active Coaching  y yo he tenido la suerte de comprobado por mi misma, “todas las personas son completas  creativas y llenas de recursos”. Empiezo a crear valor desde el primer momento y a confiar en ellos.  Me recreo en las fortalezas y en las virtudes y sobre todo llego al alma de las personas que es sabia, inteligente y creativa. Como he dicho anteriormente Cada nuevo pensamiento crea nuevas interconexiones nerviosas. Es posible cambiar y la realidad la creamos día a día con nuestros pensamientos y acciones. La capacidad del ser humano de resiliencia es inmensurable y el poder mental que tenemos todavía está por demostrar entonces para que etiquetar.

 

Seamos pues muy cuidadosos a la hora de juzgar ya que lo que nos molesta en los demás es muchas veces lo que de nosotros hay en ellos. Además cuando dejamos de juzgar, criticar y culpabilizar, nos sentimos libres, ligeros y preparados para recrearnos en los sentimientos positivos como la generosidad, el amor, la pasión, la creatividad… Hemos de animar a los niños a que sean ellos mismos y ser conscientes de que cada uno tiene sus virtudes y su forma de ser.  Hay que respetar la esencia, educarles en las emociones positivas y en la disciplina, fuerza de voluntad y creatividad,  para que el día del mañana sean responsables, se sientan libre y creen su vida según sus fortalezas y valores.

La familia, espacio de amor y confianza

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La familia debería ser un espacio de amor, paz y armonía donde todos sus miembros colaboran para sentirse queridos, libres y apoyados y poder crecer juntos. Los padres deben crear un espacio seguro, de amor y confianza, donde los niños se puedan desarrollar y hacerse individuos responsables y felices. Es como crear un hermoso jardín lleno de diferentes plantas, flores y colores, e irlo cuidando, podando y echándoles abono para que los niños crezcan según su esencia. A lo largo de los años surgirán diferentes cambios, a los cuales la familia ha de ir adaptándose. Uno de estos cambios, puede ser el caso de un adolescentes rebelde que no se responsabiliza de su vida y que no cumple con sus obligaciones. Los adolescentes están en una época de descubrimiento de uno mismo, formándose como individuos y con muchos cambios físicos y hormonales. Algunos se sienten incomprendidos, se encierran y amurallan, y a los padres les cuesta mucho comunicarse con ellos. Los padres pierden la confianza en el joven y se sienten impotentes y la familia se desestabiliza. Se crea un círculo vicioso del que a veces es difícil de salir. El joven se rebela continuamente, los padres le reprochan ese comportamiento y el adolescentes se amuralla aún más. Se pierde la comunicación y el adolescente se convierte en un desconocido. Este momento, aunque en principio puede ser estresante y desesperante es una buena oportunidad para el crecimiento de todos.

La relación entre los miembros de la familia es un sistema inteligente con vida propia y todos sus miembro están interrelacionados estrechamente. Cuando hay un miembro en la familia que está en un momento de cambio, como puede ser el ejemplo anterior, la familia entra en conflicto y es un excelente momento para que el coach de familia desvele lo que está sucediendo en profundidad y ayude a la familia a hacer un cambio consciente. El conflicto contiene dentro de si mismo las semillas de la solución. EL adolescente está cambiando y la familia también. El coach hace de facilitador de este cambio. Tiene que saber escuchar y ayudar a que esto ocurra y para ello tiene que llegar al fondo de todo y escuchar todas los miembros de la familia. Un conflicto es como un iceberg, se ve una parte pero otra gran parte queda oculta. Es necesario hacer un trabajo de resolución de conflictos, de alineamiento de objetivos, de roles y  constelaciones.  También trabajar los jinetes de la incomunicación que son: el amurallamiento, el desdén, estar a la defensiva y culpabilizar. Después de un trabajo de coaching de familia, la familia gana  confianza e intimidad. Se llega a unos acuerdos de responsabilidad y compromiso que se tienen que ir rediseñando  y se recupera la armonía y la paz.

Educar para ser feliz

Internet, las redes sociales y Steve Jobs con sus elegantes aparatos, han revolucionado el mundo de la comunicación.

Vivimos en una época de gran desarrollo tecnológico. A través de la red podemos estar conectados casi al momento con casi todas las partes de la tierra. Esto está produciendo inevitablemente cambios en la cultura, en la economía y debería producirlos en el sistema educativo.

Con este continuo bombardeo de información, los niños ya desde muy pequeños están sobre-estimulados. Aunque tienen  más posibilidades de elección, tienen mucha más presión. Les exigimos mucho y en todos los ámbitos de sus vidas y desde muy pequeños. A algunos  niños y adolescentes, si no dan la talla en este nivel de exigencia, les puede provocar una actitud negativa, rebelde y de baja autoestima y con ello la pérdida de motivación, y caer en un estado de apatía o tristeza.

Todo este gran desarrollo tecnológico, contrasta con el sistema educativo actual que se formó en el siglo XIX en la Revolución Industrial y que está totalmente obsoleto. Ya que está basado en la época de la industrialización y se centra principalmente en el conocimiento cognitivo  y en la memoria.

Hoy en día se sabe que hay diferentes tipos de inteligencia. Según Howard Gardner, psicólogo norteamericano, además de la inteligencia cognitiva que envolvería la lógica matemática y la lingüística, tenemos la Inteligencia espacialmusicalintrapersonalcorporal cinestésica,  naturalistaabstracta y la Inteligencia prácticaDaniel Goleman nos enseñó que la  capacidad humana de sentir, entender y saber gestionar  las emociones en uno mismo se llama inteligencia emocional. Y que la capacidad humana de interaccionar con los demás es la inteligencia social. Según Goleman somos seres que estamos programados para conectar entre nosotros.

 José Antonio Marina añade un tipo de inteligencia más, la inteligencia ejecutiva. El cerebro funciona como una gran computadora generando ideas, ocurrencias, sentimientos, deseos… algunos de ellos se hacen conscientes y otros no. La inteligencia ejecutiva es la que nos hace tomar decisiones conscientes y requiereun aprendizajeya que el niño nace con un cerebro impulsivo.

El aprendizaje de las funciones ejecutivas se produce a muy temprana edad. Lo más importante de todo es, por supuesto, el amor ya que los lazos afectivos que se crean en esa etapa de la vida van a influir directamente en el desarrollo cerebral del niño. Para el aprendizaje de las funciones ejecutivas es muy importante la disciplina o el entrenamiento. Con la disciplina el niño aprende a decidir y a elegir su comportamientoa postergar un impulso para conseguir un objetivo más importante. Por ejemplo, hacer régimen para adelgazar requiere control, se ha postergar el placer de comer para conseguir el objetivo de estar más delgado, o tener mejor salud. Cuando falla el impulso del autocontrol, puede dar muchos problemas de conductas. Muchos criminales y delincuentes lo son por falta de autocontrol.

Así pues para educar a un niño para que sea feliz y para tener un buen desarrollo se necesitan tres cosas:ternura, disciplina y comunicación. Están equivocados los padres que no exigen nada a los niños, ya que si no le ponen límites es como si nadie los cuidara. Según la pedagoga Selma Fraiberg “El niño a quien no se le ponen límites llega a la conclusión de que sus padres no le quieren”.

Como decía anteriormente el sistema educativo creado en el siglo XIX para “producir” no es ahora válido, vivimos en una etapa de un gran avance tecnológico y ahora se sabe que hay muchos tipos de inteligencia y no sólo la cognitiva. Parece no tener mucho sentido el clasificar a los alumnos en las aulas sólo por edades. Además podrían aprender todo lo que necesitan para desenvolverse en la vida, y de una manera creativa. Por ejemplo conocimientos básicos de economía,  medicina,  leyes, cocina…

También habría que buscar un equilibrio entre el maestro y el alumno, acabar con la relación vertical de que uno manda y el otro escucha casi siempre pasivamente. El maestro puede liderar una clase comunicándose con sus alumno de una manera más equilibrada, reconociendo las diferentes habilidades de sus alumnos y centrándose en lo positivo y siempre inspirando crecimiento.

Todo esto junto con el poco tiempo que suelen tener muchas familias por no poder conciliar el trabajo con  la vida familiar hace que nos tengamos que replantear muchas cosas.

El sistema educativo tiene que modernizarse  y no  permanecer desconectado de la realidad que lo envuelve. No puede estar desvinculado de los cambios tecnológicos. Ni tampoco puede continuar enseñando lo de siempre y de la misma manera. Los políticos deberían reformar el sistema educativo en este nuevo contexto sociocultural y económico, y  los colegios deberían  de salir de su rol tradicional  y replantear  nuevas formas de aprendizaje.

¿Son problemáticos los adolescentes?

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La edad de la adolescencia no tiene por qué ser problemática forzosamente como muchas personas creen. Esto es lo que llamamos en coaching una creencia limitante.

Para que la adolescencia sea una época feliz, de descubrimiento de uno mismo, de libertad, de emociones, y poderla vivir en plenitud y con curiosidad, a pesar de los cambios físicos y hormonales, lo que deberíamos es ayudar a que las cosas vayan bien y no vivir esperando a ver si las cosas se tuercen para luego corregir lo que está mal.

 

Para empezar  es fundamental que el niño tenga una relación de ternura y amor, por lo menos,  con uno de sus padres o con su educador. Los niños pequeños necesitan pasar tiempo con su cuidador, es ahí donde se crea el vínculo. Cuando les hablamos, sonreímos, acariciamos, jugamos con ellos, cantamos, contamos cuentos… el niño coge confianza, y más tarde en la adolescencia confiará en la persona que les dio amor.

Ese apego hará que de mayor sienta que él merece la pena y que pueda confiar en la vida. Un niño que no se ha sentido querido, que no haya conseguido  crear complicidad con su educador de pequeño puede ser un adolescente problemático ya que se sentirá solo, perdido y frustrado. Si desde pequeños los niños se sienten queridos y respetados, confiarán en su cuidador y éste podrá mantener la autoridad en la adolescencia. Autoridad adquirida desde el respeto, el amor y desde el no juzgar. Sin ésta autoridad basada en la complicidad y el respeto, el cuidador y el niño se pueden sentir perdidos. El cuidador porque se puede encontrar en situaciones difíciles y el adolescente porque se sentirá solo,  como si no  tuviera padres.  Incluso puede llegar a mandar sobre ellos, cosa que empeoraría las cosas ya que toda la responsabilidad de su vida recaería sobre él y es demasiado pequeño para ello. Sería como estar huérfano. Por eso es tan importante la autoridad desde el respeto y el cariño. La mayoría de las veces que los niños se portan mal es para llamar la atención. Si no lo consiguen por las buenas lo consiguen por las malas pero necesitan sentirse integrados, tenidos en cuenta.

 

Otra cosa muy importante que deberíamos hacer es dejar de definir a los niños según sus notas o  sus logros extra-escolares y aceptarlos como son y decirles: te quiero porque eres tu, te acepto como eres.

 

El niño es creativo por naturaleza y a medida que se va haciendo mayor va pasando cursos en los que se le transmite mucha información que sólo le sirve para pasar exámenes. El sistema educativo actual está totalmente obsoleto ya que se creó en el siglo de las luces y da mucha importancia a la inteligencia cognitiva y a la memoria y muy poca a la creatividad y a los otros tipos de inteligencia. Dedican mucho tiempo a aprobar exámenes en lugar de aprender desde dentro interiorizando y madurando. Si no los aprueba, el niño entiende que ha fracasado, por lo que a medida que va creciendo se arriesga menos, y se va mermando su creatividad. El sistema educativo actual tampoco contempla la educación emocional. Un educación sana pasa por un buena educación emocional. Los niños deberían aprender a reconocer sus emociones y a ser empático.

 

También deberíamos respetar la esencia de los niños y no adelantar etapas. No van a ser más listos por ello. El verdadero aprendizaje se hace desde dentro.

Vivimos una época en que los niños, desde muy pequeños, están sobre-estimulados con todo tipo de cultura audiovisual sin respetar los ritmos de las edades. Los experimentos indican que por estimular más a un niño no es más inteligente ni más creativo ni más feliz. El niño tiene que crecer según su esencia, según sus talentos naturales y su creatividad. Es como una planta, hay que ponerle un buen jardín con tierra muy fértil, regarla, abonarla y dejar que crezca según su naturaleza y no decirle como tiene que crecer. Educar no es hacer a los niños en serie, es dejar que se desarrollen según su esencia. Hay que poner más atención en el interior. Observar que necesitan, y no hacerlos prisioneros de nuestros egos de padres.

 

La adolescencia es una época muy importante en la cuál están reafirmándose como individuos.  Pueden sentir miedo, inseguridad o sentir que la vida es maravillosa o todo a la vez. Están abriéndose a la vida y cuentan con un montón de recursos y posibilidades y de su elección dependerá su futuro.

El auto-conocimiento es la clave para la educación en la excelencia. Saber quienes son, cuáles son sus valores, sus fortalezas, sus habilidades, saber lo que les bloquea, cuál es su misión en la vida Un coach puede ser muy importante en esta etapa de despertar a la vida para conocerse bien y saber lo que quieren, y cuando saben lo que quieren suelen ir a por ello.

 

 

Lo mejor que les podemos transmitir a nuestros hijos es que sientan la alegría de la vida. La alegría del ser. Para sentir emociones positivas también hemos de ser empáticos y tener compasión por las personas, ser más auténticos y expresar nuestras necesidades en lugar de juzgar. Los científicos como Bruce Lipton nos dicen que la química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Estar más pendientes de los demás y sobre todo mirar al corazón de las personas. Los niños tienen derecho a ser felices. Enseñémosles a vivir una vida plena. A que expresen cual es la emoción que están sintiendo. A no dirigirles, ni inducirles sino acompañarles o facilitarles el aprendizaje. Enseñemos a los niños desde pequeños a sentir emociones positivas y reconocer la belleza.