Curso de Coaching

A JÓVENES Y FAMILIAS PARA PROFESIONALES QUE TRABAJA CON JÓVENES: Coaches, educadores sociales, docentes, psicólogos, pedagogos…

Nuestro curso está basado en el modelo CJF® (Coaching a jóvenes y familias), un método innovador desarrollado a través de los años de experiencia con este público, y que define tanto los soportes sobre los que se apoya este tipo de Coaching, como la “naturaleza” del profesional, ésto es, cómo debe ser y comportarse el coach para crear la relación ideal en este tipo de acompañamiento.

Los cursos son vivenciales y en ellos conocerás y practicarás las habilidades y herramientas necesarias para acompañar a jóvenes y familias en su camino a liderarse y así mejorar el mundo.

Carles ventura y Lourdes Pérez, han creado un curso basado en diversas técnicas de Coaching personal y sistémico, en sus conocimientos, y en la experiencia de 13 y 7 años trabajando en éste ámbito. Es totalmente innovador no hay nada parecido en el mercado. Todo para que los jóvenes puedan liberar su potencial y lideren un futuro mejor.

Las primeras 8 personas que se apunten, a mitad de precio, no te pierdas esta gran oportunidad!!!: Inscríbete ya!!!!! https://goo.gl/forms/R261CE9vYjueO8YW2

La soledad de educar

Muchas madres me dicen en las sesiones de coaching, que no pueden poner límites a sus hijos, que necesitan que sea el padre quien lo haga

Con amor y límites, los jóvenes crecen responsables y con una autoestima sana.

El problema es que aunque hay padres muy implicados en la educación de sus hijos y que no desaprovechan ninguna ocasión para disfrutar de ello, la mayoría de las veces es la madre la que suele estar al pie del cañón. Eso hace que muchas veces la figura masculina suela estar en un segundo plano y que haya madres que se sienten muy solas a la hora de educar a sus hijo.

Para estas madres, me gustaría transmitir un mensaje de calma y decirles que si ellas tienen una relación sana y satisfactoria con sus hijos, el hecho de que el padre participe poco en su educación por motivos varios, no afectará a la hora de poder poner límites a su hijo. No hace falta una figura autoritaria masculina para poner límites, sólo tener la claridad de cuando ponerlos y hacerlo con firmeza.

Tener un buen nexo de unión con tu hijo es lo que hará que puedas poner límites con facilidad, ya que tu hijo confiará en ti y aunque al principio refunfuñe, al final, te hará caso. Si no tienes una buena relación de complicidad, difícilmente esto será así.

Los límites hoy en día, se ponen con firmeza y coherencia y desde la autoridad ganada, no desde una autoridad impuesta. La autoridad se ha de ganar con el ejemplo y con un buen vínculo afectivo. Poner límites desde el castigo y /o el miedo puede hacer que la relación se deteriore. Si no hay comunicación, a ciertas edades es dificilísimo poner límites. Tuve una clienta de dieciséis años que a base de castigos le habían quitado todos los privilegios: móvil, zapatillas deportivas, pagas, regalos de reyes … y simplemente no hablaba. Permanecía todo el rato encerrada en su habitación cuando llegaba del colegio. Así llevaba meses.

Sólo que uno de los dos progenitores tenga una buen vínculo afectivo con su hijo, será suficiente para darle el amor y poder ponerle límites coherentes cuando sea necesario. Con amor y límites, los jóvenes crecen responsables y con una autoestima sana.

¿Cuando y cómo poner límites a tu hijo?

Cuando puedan correr peligros. Cuando hayan faltas de respeto, comportamientos tóxicos como manipulaciones. Cuando tengan actitudes de víctima para no responsabilizarse de sus actos. Cuando les tengamos que enseñar a esforzarse. Y con mucha paciencia, para educarles en cuanto a hábitos de higiene, comida y orden.

Poner límites no es empeñarnos en que haga la cama cada día, y hacer un pulso continuo para conseguirlo, (cosa que personalmente no encuentro tan necesario como que sean buenas personas, respetuosos y responsables). Tampoco enfadarse permanentemente con nuestros hijos.

El amor de madres/padres es incondicional, tenemos la responsabilidad de tener la paciencia necesaria para educar con el fin de que nuestro hijo lleve una vida plena, no para demostrar tener razón o que nos tienen que obedecer porque si.

Cuando pongamos límites lo hemos de hacer sin juicio, sin crítica y sin etiquetar. Es importantísimo NO utilizar el verbo ser cuando les riñamos. No decir “Eres un mentiroso” sino “Eso que has dicho no es verdad”, ya que hay algo inamovible en el verbo ser, se queda grabado en la memoria. Hemos de hablar siempre del comportamiento o de la actitud.  Por ejemplo: si tu hijo no estudia, no decir “Si no estudias, nunca llegarás a nada”, porque con esa afirmación tan dura y pco objetiva, sólo conseguirás que se acompleje y que se sienta desmotivado.

“No te tomes nada personalmente” esta frase del libro “Los Cuatro Acuerdos del Dr. Miguel Ruíz”,  nos puede se muy útil para practicar el liderazgo como padres. No nos podemos tomar las cosas que nos dicen nuestros hijos personalmente, ni enfadarnos más lo que dure el percance. La educación tiene que estar basada y pensada en el futuro de nuestro hijo. Si algo nos ofende tenemos que tener una conversación con nuestro hijo. Les podemos reñir y enfadarnos, y expresar nuestros sentimientos, pero hay que olvidarlo en cuanto tengamos una conversación asertiva sobre lo que pasó. Estamos educándolos para que el día del mañana sean buenas personas, alegres, creativos y llenos de recursos y no haciendo un pulso a ver quien puede más.

Dejo el enlace del libro de Miguel Ruíz Los Cuatro Acuerdos.http://formarse.com.ar/libros/libros_gratis/inspiradores/LOS4ACUERDOS.pdf(abre en una nueva pestaña)

Lourdes Bouton, coach personal y familiar

Estudiar por conseguir tus sueños te hará sentirte motivado

Es la tercera sesión de un proceso de coaching de un chico de 20 años que va a la Universidad. Quiere trabajar ser más responsable y organizado para sacarse el curso. Al terminar la sesión de coaching decide dejar esa carrera porque se da cuenta que no está alineada con sus valores y con su pasión.

Apliqué la técnica de sacarle el saboteador para saber de qué miedos se alimenta y poder profundizar sobre lo que realmente está pasando. A medida que iba transcurriendo la sesión, se dio cuenta que se estaba saboteando su propia pasión. Su saboteador le protegía de sentir pasión por lo que de verdad le gusta: Las células. Su pasión son las células. Su saboteador le intenta convencer de que siga con la carrera actual aunque no le emocione en absoluto con el fin de poderse colocar fácilmente en el mundo laboral. Sin embargo, este joven pensaba que dedicarse a lo que le gusta de verdad era sólo un sueño, una fantasía. Que era mejor estudiar algo en lo que se pudiera colocar fácil y rápido.

En la siguiente sesión de coaching, vino con mucha energía. Le pregunté que tal estaba y me contestó que muy bien. Que había decidido cambiar de carrera y apostar por estudiar lo que le apasiona y que de repente se encontraba muy ligero, como si se hubiera quitado una gran mochila de la espalda. Además se mostró muy ilusionado y contento, y dijo que se sentía muy bien, que se iba a enamorar de la ciencia que es lo que de verdad le gusta. Que iba a cumplir su sueño.

No es la primer vez que una joven cambia de carrera a la primera, segunda o tercera sesión como ha ocurrido en este caso. La elección de la carrera universitaria no se ha de hacer por miedo a no encontrar trabajo, o colocarse fácilmente, o por ganarse la vida.  Ha de ser una decisión consciente y responsable basada en los talentos y valores del joven. Me sorprende que en los colegios se sigan haciendo sólo unos fríos tests para orientarlos profesionalmente. ¿Y la pasión dónde queda?. Una simples preguntas como éstas: ¿Qué es lo que te es muy fácil de hacer?. ¿Qué estás haciendo cuando te sientes muy motivado?, ¿Que ocupación te haría saltar de la cama muy contento para ir a trabajar?, ¿En que puesto de trabajo te ves dentro de cinco años? etc..La función del coach es conectar al joven con sus talentos y valores para que cree una autoestima en base a ello y pueda elegir un camino que le apasiones y desarrollarse como persona. Todos los colegios deberían de contar con la colaboración de un coach para ello.

A veces sólo hay que mirar al joven. Siempre recordaré que una joven con muchos problemas de estudios venía a las sesiones muy bien arreglada: Pelo perfecto, maquillaje e uñas impecables. Recuerdo que me decía que se pasaba cuatro horas arreglándose y que le encantaba. En el proceso de coaching en Coaching Bouton habló que dedicarse a ello no se le ocurrió antes porque pensaba que no era una opción válida y que sus padres no lo iban a permitir. Al final decidió estudiar peluquería y maquillaje. Los profesores enseguida empezaron a alabar sus resultados que no solían bajar del nueve. Era realmente buena y le apasionaba. Si somos buenos en algo y nos apasiona, emplearemos muchas horas y es más fácil que tengamos éxito que en algo que no nos emocione. Como dice ken Robinson, la gente produce lo mejor, cuando hace cosas que ama, cuando está en “su elemento”.

Poner límites a tu hijo es un acto de amor

El auge de internet y las redes sociales han provocado muchos cambios sociales, eso hace que muchos padres se sientan perdidos a la hora de educar a sus hijos, y que algunos opten por sobre protegerlos, no siendo muy conscientes de las consecuencias que ello genera. Mi experiencia como coach de jóvenes y familias me dice que sobre proteger es nefasto, ya que impide que desarrollen el ilimitado potencial que tienen. Valores tan importantes para tener una calidad de vida como la responsabilidad y el compromiso, no se desarrollan, ya que los padres los  protegen del esfuerzo y del fracaso. Estos jóvenes están acostumbrados a que sus padres les resuelvan los problemas e incluso pueden llegar a defenderles y tapar las irresponsabilidades de sus hijos. Suele suceder también que estos jóvenes se desentiendan de las tareas que les corresponden, como por ejemplo: ponerse el despertador, ir al colegio solos, estudiar, responsabilizarse de su agenda y un largo etc.

Esta sobre protección que algunos padres hacen con la mejor intención, hace difícil que los hijos se responsabilicen de sus actos. Y a la larga, el joven podría meterse en problemas serios.

Los niños, desde muy pequeños intentan salirse con la suya. Es algo natural para crear su personalidad. Imaginemos que un niño de ocho años monta una pataleta porque no le compramos un coche que vio en un escaparate. No cedemos ante la rabieta, y nos dice: “Si no me lo compras es que no me quieres”. Si nos dejamos llevar por “el me da pena” o el “no me va a querer” y compramos el juguete, nos estamos dejando manipular. Si no paramos esa conducta, aprenderá que manipulando puede conseguir lo que quiera. Y lo que es peor, utilizarán esta táctica para conseguir sus fines en la vida. Y puede que de joven nos amenace que se va de casa, o romper una puerta o cualquier otra amenaza por no darle dinero o atender otras demandas.

Esas dinámicas de manipulación o juegos de poder, provocan mucho sufrimiento en las familias, por eso hay que pararlas. Para que nuestros hijos sean personas de bien y responsables, tienen que aprender que ciertos comportamientos no los vamos a tolerar. Vamos a poner límites claros y firmes,  vamos a poner una barrera  para que ese camino no lo elijan y aprendan a relacionarse de forma asertiva, madura y  responsabilizarse de sus actos.

El problema de la sobre protección viene por no poner límites. Por eso, poner límites coherentes es un acto de amor. Les estamos ayudando a encontrar una forma útil, responsable y madura de relacionarse con el mundo. Les estamos cerrando una puerta para que siga por su camino y no se pierda en lo que podría ser un laberinto. Además, si no ponemos límites, les dejamos a ellos toda la responsabilidad de sus vidas y es como si no tuvieran padres. Aunque algunos hijos deseen salirse con la suya y lo consigan, les provoca ansiedad ya que no tienen la edad para ello.

En las sesiones de coaching a jóvenes me he encontrado con jóvenes que me han dicho que han echado de menos que les pusieran límites en su casa. Siempre me acordaré de un joven de 14 años muy talentoso que me dijo: “Me he hecho con el poder de la casa”. También de una joven con muchos problemas de dependencia emocional a la que su padre le hacía siempre todos los deberes de la escuela.

Los hijo sobre protegidos no están acostumbrados a esforzarse y algunos nos se atreven casi a hablar, otros tiene que ir siempre con los padres a todos sitios, otros salen poco de casa, otros se pasan el día jugando a videos de ordenador. No hay nadie que les diga. ¡¡¡STOP!!!. Suelen ser muy dependientes de los padres en todo. Viven en una especia de burbuja que al final puede ser como una cárcel que no les deja desarrollar el increíble potencial que tienen.

Poner límites no es estar todo el día detrás de nuestro hijo diciéndole lo que tiene que hacer. Ni obsesionarse con que haga la cama cada día. Ni enfadarse con él. Poner límites coherentes a tu hijo es una acto de amor. Es protegerle de los peligros y alejarle de las conductas manipuladoras. Y eso en un futuro va a hacer que sea una persona responsable, comprometida y positiva. Poner límites es utilizar el poder que tenemos como padres para marcar un límite, para poner una barrera invisible a un lugar donde no se debe ir, ya que podría ser perjudicial para nuestro hijo u otros. Poner límites no tiene nada que ver con culpar o criticar. Ponemos límites para que el adolescente aprenda a respetar a las personas, a distinguir lo que está bien de lo que está mal, para prevenir de los posibles riesgos, de las adicciones y de los comportamientos delictivos. Los límites les enseñarán a tener buenos hábitos educativos y a adquirir unos valores que serán para toda la vida, con los que podrán construir relaciones basadas en la confianza y en el respeto.

Para poner límites utilizamos la energía de la rabia colada por un filtro aséptico, para no atacar al ser y que no haya crítica negativa. Lo haremos con mucha firmeza y seguridad. Imaginemos que tu hijo coge un mechero y va a encender una cortina. ¿Qué tienes que hacer?. Un no rotundo y sin muchas más explicaciones. Esa es la energía de poner límites. Simple y firme para parar un camino que le puede hacer daño a él y a otras personas.

Poner límites no es difícil si hay sólidos vínculos afectivos formados. Si el vínculo afectivo se ha deteriorado, lo primero que tenemos que hacer es recuperarlo. Si los hijos confían en sus padres aunque se quejen, habrán negociaciones y acabarán admitiendo los límites.

Monográfico la vuelta al cole en La Vanguardia

“El coaching ayuda a potenciar el talento ilimitado propio de los jóvenes”

¿Desde cuándo se dedica al coaching para niños y adolescentes?

Soy licenciada en filosofía y letras, música y hace seis años que me saqué el primer certificado en coaching. Cuando me inicié en este mundo comenzaron a llegarme familias, niños y jóvenes con ciertos problemas, así que decidí especializarme en este área. El coaching está muy implantado en el mundo corporativo, pero en el familiar no es tan habitual.

Leer más

https://www.lavanguardia.com/monograficos/vuelta-al-cole/el-coaching-ayuda-potenciar-el-talento-ilimitado-propio-de-los-jovenes

Formación para coaches de jóvenes y familias

¡HAZ CRECER TU COACHING!

Dirigido a coaches, este es un curso innovador creado por coaches especialistas en jóvenes y familias que te ayudará conocer los matices y herramientas necesarios para que tu coaching llegue también a este público, y así poder impactar mejor en tu entorno.

¿Por qué hacer Coaching a jóvenes y familias?

Los cambios sociales han afectado seriamente la forma de relacionarse de las familias y el proceso de maduración de los hijos.

Las nuevas tecnologías, la falta de jerarquías y la sobreprotección parental, entre otros, han creado un entorno en el que las herramientas tradicionales de los padres no bastan.

Ahora más que nunca, se hace imprescindible cualquier ayuda que podamos aportar como coaches.

¿Cómo lo haremos?

La mejor manera de aprender es… practicando.

Buscaremos en todo momento la comparación con el coaching de adultos.

Practicaremos herramientas con demostraciones, y también entre los participantes.

“No eres un coach: eres un ángel” (Montse, abuela de joven de 13 años)

“Me he dado cuenta de lo maduros que son mi hijos. ¡Ahora ya casi no hay discusiones y todo va como la seda!” (Andrea, madre de dos adolescentes)

“Me has ayudado a creer en mí mismo, a conocer mi potencial y sobre todo a sonreír.” (Najib, 23 años)

¿Qué obtendrás en esta formación?

A partir de este curso podrás:

–  Acompañar a los jóvenes en
el desarrollo de su máximo potencial como individuos.

–  Ayudar a sus familias a crecer juntos, reforzando sus vínculos afectivos.Descubrirás los pilares en los que se sostiene el coaching para jóvenes y familias, la actitud necesaria por parte del Coach, y las herramientas utilizadas en este tipo de coaching a partir de la experiencia práctica vivida por los facilitadores.Y también conocerás mejor cuáles son los temas que trae más habitualmente este público a las sesiones

Metodología vivencial y participativa, basada principalmente en la práctica.

Fechas y precios 

Viernes 8 y 15 de junio de 2018, de 16:00 a 20:30 h. Sábados, 9 y 16 de junio de 2018, de 9:30 a 14:00 h.

Precio: 500€ (IVA no incluido). Precio especial inscripciones previas a 1 de mayo de 2018: 400€ (IVA no incluido)

info@cursocoachingjovenesyfamilias.com facebook.com/cursocoachingjovenesyfamilias

about.me/cursodecoachingjovenesyfamilias

¿Eres inteligente?

La pregunta no es si somos inteligentes. sino de qué manera lo somos

Estoy en una clase de tonificación en el gimnasio. El profesor va marcando unos movimientos específicos y un ritmo. Normalmente somos bastantes personas en la clase. Esta vez sólo somos cuatro. No puedo evitar mirar a la chica que está delante de mi ya que no sigue el ritmo, ni los movimientos. Se mueve con retraso y no logra hacerlo con un mínimo de coordinación. A simple vista la situación parece cómica pero si me fijo veo la tenacidad que muestra al seguir hasta el final sin ningún titubeo a pesar de las limitaciones que parece tener.

Está claro que esta chica tiene muchos talentos y fortalezas, entre ellas, la disciplina y la tenacidad. Sin embargo, no tiene muy desarrollada la inteligencia kinestésica o deportiva que incluye habilidades físicas como la coordinación, el equilibrio y la velocidad entre otras.

¿Qué pasaría si creáramos todo el sistema educativo alrededor de este tipo de inteligencia, la deportiva o kinestésica?, entonces a los jóvenes que no fueran deportistas los tacharíamos de patosos ya que no llegan al nivel. Les tendríamos que poner todo tipo de refuerzos para conseguir la flexibilidad o destreza ideal.
Eso es exactamente lo que está pasando ahora en las aulas; se valoran mucho las capacidades cognitivas en detrimento de otros tipos de inteligencias. El precio es que muchos jóvenes con otros tipos de inteligencias más desarrolladas que la cognitiva se sienten desmotivados, desvalorados y tristes.

Gracias al psicólogo Howard Gardner sabemos que las inteligencias múltiples son: espacial, lingüística, lógico-matemática, corporal o kinestésica, intrapersonal, interpersonal, musical y naturalista, y yo añadiría la inteligencia espiritual y la ejecutiva. Y gracias al educador y escritor Ken Robinson sabemos que cada uno de nosotros tenemos habilidades especiales que nos hacen ser muy buenos en algo que nos llevará a tener una ocupación deseada. Además investigadores como Daniel Goleman consideran que la inteligencia cognitiva contribuye únicamente en un 20% del éxito y el otro 80% con aspectos relacionados con la inteligencia emocional.

Vivimos en una época de gran desarrollo tecnológico, todo está cambiando muy deprisa y el sistema educativo sigue igual que cuando se inventó en el siglo XIX para producir. Ahora no es válido. Hay un gran desconcierto en general en el sistema educativo, no sólo es lo que se enseña, sino en cómo enseñarlo. Está claro que hace falta un cambio si lo que queremos es educar para ser feliz, educar para que los chicos sean buenas personas, equilibradas y sanas. No basta con llenarles la cabeza de contenidos que además están colgados en una nube a un clic del ordenador.

Si lo que queremos es educar para ser feliz:
¿Porqué se da tanta importancia a las matemáticas y a la lingüística y se solapa la inteligencia social y emocional?.
¿Porqué es más importante saber resolver problemas de álgebra que leer música o conocerse a uno mismo?
¿Porqué los jóvenes permanecen 8 horas sentados detrás de un pupitre, si está demostrado que el aprendizaje es más eficaz si se hace experimentado?
¿Porqué aprenderse de memoria según que conceptos que están a un clic del ordenador?
¿Porqué aún hay profesores que recurren a las típicas técnicas de motivar desde el miedo de antaño?: Vas a suspender, te van a castigar etc…si para motivar a los jóvenes hace falta reconocerlos, inspirarlos y hacerles sentir pasión por lo que hacen?

Y sobre todo, ¿Porqué en general enseñan lo de siempre y de la misma manera?.
¿Qué tipo de educación necesitan los jóvenes para sentirse inspirados, confiados, reconocidos y con ganas de aprender?
¿Cómo sería una educación desde el amor y no desde el miedo? Desde luego la solución no es poner más exámenes.

Malos estudiantes que han sido grandes genios

Lourdes Bouton entrevistada en La Vanguardia con La Vuelta al cole

La vuelta al colegio tras el descanso estival puede suponer un motivo de angustia para muchos niños y adolescentes que el coaching puede ayudar a resolver. De eso hemos hablado con Lourdes Pérez Bouton, responsable de Coaching Bouton.

¿Cuáles son las causas de que los adolescentes no se sientan bien en el colegio?
Los niños y los adolescentes sufren muchas veces una presión excesiva que procede de un sistema educativo que se basa en las notas y que procede de la mitad del siglo XVIII, cuando se buscaba “fabricar” personas en serie, calladas y que produjeran al ritmo de la revolución industrial. Ese concepto está superado y, sin embargo, son muchos padres los que rigen el rendimiento de los niños a partir de las notas.

Y no debería ser así…

En absoluto. Los adolescentes y los jóvenes tiene un potencial ilimitado que debemos potenciar y reforzar creando un entorno sano que les motive. Evaluar ese potencial solo por las notas que obtienen es absurdo cuando sabemos que no existe un solo tipo de inteligencia, sino que hay muchos tipos y una de las inteligencias más importantes es la emocional. Cada persona tiene un talento innato y es ese el que debemos potenciar.

¿Cómo se crea ese entorno sano del que habla?
A través de conceptos como el reconocimiento, el amor, la intimidad o la confianza. Debemos ser capaces de valorar y celebrar un comportamiento positivo o un esfuerzo, pero también de valorar su talento y de transmitir a nuestro hijo que confiamos en él pase lo que pase para ayudarle a reforzar sus fortalezas. Si logramos una relación sincera, íntima y basada en el respeto y la confianza entre padres e hijos tendremos un vínculo muy fuerte en el que tienen lugar la autonomía, la responsabilidad y también los límites. Pero esos límites que debemos marcar no tienen que ver con la culpa o la crítica, sino con la prevención de posibles riesgos o comportamientos tóxicos.

Realizo programas de transformación para la calidad educativa”

¿Cómo puede ayudar un proceso de coaching?
La adolescencia es una época muy importante en la cual los jóvenes se están definiendo y reafirmando como individuos. Se abren a la vida y cuentan con un montón de recursos, de modo que un proceso de coaching puede ayudarles a construir su autoestima, su identidad, sus valores y sus fortalezas. El coaching colabora a hallar sus tipos de inteligencia, sus talentos y habilidades, sus valores, el tipo de líder que son o sus propósitos de vida, pero también los miedos que limitan su crecimiento. Y en todo eso, el apoyo de un coach que dirija esa búsqueda es de mucha utilidad.

Y también para afrontar la vuelta al colegio con más seguridad…
A mi despacho llegan jóvenes desmotivados y muy desconectados de su esencia porque sienten que el colegio no les da los recursos necesarios para afrontar los problemas del día a día. Nuestro trabajo de coaching es lograr que esos jóvenes se sientan confiados, seguros de sí mismos y conscientes de su potencial, más allá de la obsolescencia del sistema educativo. Si lo conseguimos, tendremos personas capaces de gestionar de forma segura su relación no solo con el colegio, sino con la familia y la sociedad.

Enlace de la entevista a Lourdes Bouton directo a La vanguardia